En el top ten de las producciones más vistas de Netflix en los últimos días en nuestro país está la película argentina Crímenes de familia –que desde su estreno oscila entre los tres primeros puestos del ranking- y la serie colombiana que lleva el mismo título que un reciente filme argentino: El robo del siglo.
Netflix: Crímenes de familia y El Robo del Siglo las más vistas

Crímenes de familia
Dirigida por Sebastián Schindel (El patrón, El hijo), la película se estrenó con controversia en Netflix. Es que esta cinta recibió un subsidio del Estado al través del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y fue una de las producciones que no pudo llegar a los cines por la pandemia. Es por eso que, como otros filmes nacionales, iba a estrenarse en la plataforma CINE.AR Play (la plataforma de cine nacional) en octubre.
Pero la productora Magoya (a cargo de la realización del filme y que hasta diciembre estuvo dirigida por Nicolás Batlle, vicepresidente del INCAA) vendió la película a Netflix, quien la exhibe como uno de sus contenidos originales a pesar de haber sido realizada con financiación estatal. Para no perder el resto del dinero del subsidio (unos 6 millones de pesos que se suman a los 10 otorgados anteriormente) el filme tenía que estrenarse en CINE.AR, lo cual sucedió apenas unas horas antes del estreno en Netflix. Por esa razón por primera vez la plataforma argentina tuvo dos estrenos ese día jueves, cuando siempre se trata de uno solo.
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Las autoridades del INCAA están siendo cuestionadas no sólo por este caso, sino por otros subsidios asignados a productoras afines a las actuales autoridades.
Pero hablemos de la película en si misma, que se promociona afirmando que está inspirada en hechos reales (dos situaciones de violencia diferente) y que tiene como protagonista a Cecilia Roth.
Ella es Alicia, quien junto a su esposo viven en un coqueto departamento en Recoleta junto a su empleada doméstica, Gladys (Yanina Ávila) y su pequeño hijo, Santiago, a quien el matrimonio cría como si fuera un nieto.
Un hecho policial grave llevará a Gladys a la cárcel, con lo cual el niño queda al cuidado de Alicia y su marido, Antonio (Miguel Angel Solá), a la par que tienen que lidiar con el hecho de que su propio hijo, Daniel (Benjamín Amadeo) está preso por una denuncia de violación y violencia de género hecha por su ex esposa Marcela (Sofía Gala Castiglione).
La película enfrenta temas tan urgentes como necesarios: la violencia ejercida contra las mujeres, la diferencia de clases sociales, la corrupción judicial y sobre todo, el amor de una madre, ya sea por un hijo propio u otro que la vida le puso en el camino. Alicia se debatirá en determinar hasta dónde y por qué debe ayudar a Daniel, mientras trata de que los días de Santiago tengan todo el afecto y la contención que sean necesarios.
Con buenas actuaciones (sobre todo de Roth, Solá y Castiglione), la cinta decae con la resolución previsible de un conflicto y la corrección política, omnipresente en las producciones no sólo nacionales, sino de todo el mundo. Y una película correcta se disfruta en el momento, pero eso no la convierte en inolvidable.
El robo del siglo
Esta miniserie colombiana (6 capítulos de menos de 50 minutos) tiene un atractivo fuerte para ser vista: el actor Andrés Parra, el más internacional de los intérpretes de su país, que se hizo famoso en Argentina con el papel de Pablo Escobar Gaviria en la serie televisiva El patrón del mal. A partir de allí lo hemos visto en producciones como la reciente serie de Amazon Prime Video, El presidente y en la película argentina La odisea de los giles.
Camaleónico, no tiene dificultades en modificar su peso corporal o utilizar prótesis y maquillaje para parecerse al personaje que va interpretar. En este caso es Chayo, un ladrón de poca monta que ha urdido un plan para realizar lo que llama “el robo del siglo”. Hay que destacar que esta producción se basa en hechos reales, el robo perpetrado entre el 16 y 17 de octubre de 1994 al Banco de la República de Valledupar, en el cual los asaltantes se llevaron una cifra que actualmente rondaría los 41 millones de dólares.
Como en cualquier película o serie que trate el tema de un robo (las “heist movies” siempre han sido populares) se siguen los pasos típicos en la estructuración de este tipo de relatos: reclutamiento de los integrantes de la banda, planificación del robo; el asalto y las dificultades que presenta y por último, el destino de los ladrones después del hecho.
El problema de esta miniserie radica, como lamentablemente se ha hecho usual, en el guion, que agrega escenas absolutamente innecesarias, como las ligadas a los temas musicales, donde los protagonistas, bailan, cantan o intentan derribar la puerta de la bóveda, da igual. No todos tienen el talento de Quentin Tarantino de integrar la banda sonora a la narrativa cinematográfica. Acá el resultado es artificial y pretencioso.
A pesar de que las películas de robos suelen ser entretenidas, acá los enredos del guion terminan aburriendo. Eso sí: siempre es gratificante ver a un gran actor como Parra en acción.