Adam Castillejo nació en Venezuela pero actualmente vive en Londres. Es la segunda persona en la historia en curarse del VIH o virus de la inmunodeficiencia humana.
Sus médicos confirmaron que, después de 30 meses de suspender la terapia antirretroviral, el VIH sigue fuera de su cuerpo, completamente eliminado.
El caso de Adam se conoció hace un año pero hoy decidió abrirse y revelar su identidad al mundo para que se conozca su historia.
Timothy Brown, el paciente de Berlín, fue la primera persona curada del VIH en el mundo y recibió un tratamiento similar al de Adam. El tratamiento es riesgoso y no se puede aplicar en todos los casos de VIH.
De hecho, no se trata de un tratamiento específico para el VIH sino de uno contra el cáncer que consiste en la utilización de células madre de donantes especiales que tienen un gen que los protege a ellos del VIH. Ellos lo recibieron para curarse del cáncer pero como "efecto secundario", los médicos empezaron a comprobar que también atacaba el virus del sida.
Castillejo, también llamado el paciente de Londres, ya no tiene una infección activa de VIH detectable en su sangre, semen o tejidos, confirmaron sus médicos.
Es una "terapia agresiva"
En diálogo con la BBC, el profesor Ravindra Kumar Gupta de la Universidad de Cambridge dijo que "esto representa casi con certeza la cura del VIH".
"Nuestros hallazgos muestran que el éxito del trasplante de células madre como una cura para el VIH, que se informó por primera vez hace nueve años en el paciente de Berlín, puede replicarse", aseguró.
Sin embargo, advirtió que no puede aplicarse a las millones de personas que tienen VIH en el mundo.
Esta terapia es muy agresiva y está recomendada para algunos pacientes con cáncer. "Los medicamentos actuales contra el VIH siguen siendo muy efectivos, lo que significa que las personas con el virus pueden vivir vidas largas y saludables (sin recibir este tratamiento)", apunta el investigador.
Quién es Adam, el paciente de Londres
Adam Castillejo creció en Caracas, Venezuela. En 2002 se mudó a Londres y, a sus 40, está curado del VIH pero para hacerlo debió transitar y largo y doloroso camino que incluyó casi una década de tratamientos muy agresivos.
En 2003 fue diagnosticado con VIH. Tenía solo 23 años. Y ocho años más tarde, recibió una noticia bomba: tenía cáncer.
Cuando descubrieron el linfoma, un tumor maligno que afecta los ganglios linfáticos o el bazo, ya estaba en grado 4, el peor de todos. "Fue una sentencia de muerte", recuerda en una entrevista con The New York Times.
Hizo quimio y como última medida, recibió un transplante de médula ósea. Uno de sus donantes portaba una mutación genética que impedía el ingreso del VIH a las células. Increíble.
Fue entonces que sus médicos decidieron probar con este tratamiento que, además de curar su cáncer, podía llegar a eliminar el VIH. Y así fue. Su sistema inmonológico se reemplazó con uno resistente al virus y eso le permitió curarse tanto del cáncer como del VIH.
"Simplemente ocurrió. Estaba en el lugar correcto, probablemente en el momento correcto, cuando pasó", dice.
