Mundo Lunes, 21 de mayo de 2018

Venezuela vivió su cuestionada jornada electoral

Nicolás Maduro se encamina a su reelección pese a la profunda crisis del país, tras unos comicios con modesta afluencia, boicoteados por la oposición y desconocidos por gran parte de la comunidad internacional.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se encamina a su reelección pese a la profunda crisis del país, tras unos comicios con modesta afluencia, boicoteados por la oposición y desconocidos por gran parte de la comunidad internacional.

La votación, para la que fueron llamados 20,5 millones de electores, terminaba a las 06H00 locales (10H00 GMT), pero los centros electorales donde había votantes permanecían abiertos.

Muchos colegios, sin embargo, estuvieron semivacíos.

La jornada transcurrió en tranquilidad y con una moderada afluencia de votantes, mayor en los barrios populares donde el chavismo ejerce fuerte influencia. Analistas estiman que una alta abstención favorecerá a Maduro por el voto duro chavista del 25%.

Apoyada por varios gobiernos, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) promovió la abstención al negarse a participar en un proceso que considera una "farsa" para perpetuar a Maduro en el poder.

Pero el exchavista Henri Falcón se separó de sus filas, con la esperanza de capitalizar la impopularidad del mandatario, que ronda el 75% ante la debacle económica y social.

Apagones; falta de comida, medicinas, transporte y agua; precios por las nubes con un ingreso mínimo que da para un kilo de leche en polvo, abruman al venezolano y cientos de miles emigraron en los últimos cuatro años.

No obstante, con una oposición dividida y sus principales líderes inhabilitados o presos, y con un vasto poder institucional con los militares al frente, Maduro tenía según expertos casi seguro su segundo mandato de seis años, que comenzará en enero de 2019 pues los comicios fueron adelantados.

Falcón y el pastor evangélico Javier Bertucci, otro adversario de Maduro, denunciaron "chantajes" del oficialismo con los llamados "puntos rojos", donde el gobernante partido socialista registra a los votantes a través de un carné necesario para recibir ayuda social.

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