Cameron Robertson, un escocés de 21 años, sufre de severos escozores y eccemas cuando toca un cuchillo o se sube encima de un andamio.

Un cocinero alérgico al metal se hizo obrero y resultó ser alérgico al hormigón

Por UNO

Cameron Robertson, un chef escocés de 21 años, no logra encontrar un empleo que se adapte a sus condiciones físicas. Y es que, después de trabajar como jefe de cocina y percatarse de que era alérgico al metal, se convirtió en obrero y descubrió que su piel también reaccionaba negativamente ante el hormigón. Al menos, así lo afirma la versión digital del diario «Daily Mail».

La desgraciada historia de Cameron Robertson comenzó cuando, a los 18 años, decidió iniciar los estudios para convertirse en chef, su trabajo soñado. Tras meses y meses de duro trabajo y prácticas en diferentes restaurantes, logró su primer empleo como jefe de cocina, algo que jamás hubiese soñado en tan poco tiempo. Sin embargo, lo que no sospechaba este joven es que este sueño iba a convertirse rápidamente en una pesadilla.

¿Cuál fue la causa? Una imprevista reacción alérgica al metal de los tenedores y los cuchillos, su herramienta básica en los fogones. «El trabajo se hacía imposible, cuando encontré trabajo a tiempo completo mis manos y brazos comenzaron a picarme y me salieron eccemas. Los médicos me prescribieron cremas y lociones que me ayudaran, pero finalmente me dijeron que era alérgico al metal y tenía que abandonar las cocinas», afirma Robertson.

Desahuciado para trabajar entre los fogones, el joven decidió dedicarse entonces a la construcción para, a base de pequeños encargos, ganar algo de liquidez. Su primer trabajo fue, concretamente, reparar una pequeña cafetería de su pueblo. No obstante, el destino fue nuevamente esquivo con Robertson y, en cuanto tocó el primer ladrillo, descubrió que sufría de los mismos picores y eccemas que con el metal. Los médicos le corroboraron la mala noticia: era alérgico también al hormigón.

Tras despedirse por causas médicas de su nuevo empleo, a día de hoy este escocés trabaja como asistente social, trabajo con el que gana algo de dinero con el que ayudar económicamente a su madre, con quien vive. «Mis alergias podrían tener un efecto negativo en mi día a día, pero he logrado apartarme a ellas», destaca el joven..