La escritora inglesa Laurie Jade Woodruff es un claro ejemplo de recuperación luego de situaciones adversas. A partir de un hecho traumático como fue la muerte de su hijo de tan solo tres meses, la mujer se formó como terapeuta, astróloga y psíquica, y ahora brinda ayuda a otras madres que les toca atravesar situaciones similares.
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El trágico hecho ocurrió en 2015. El pequeño Arthur tenía apenas tres meses de vida cuando Laurie Jade decidió amamantarlo para calmar su llanto, pues era muy probable que tuviera hambre. Sin embargo, el cansancio la venció y se quedó dormida. Para cuando despertó, el bebé estaba sin vida en sus brazos.
La mujer es una de las escritoras más reconocidas en la cultura inglesa por sus relatos eróticos divulgados en internet. Fue a través de Instagram que contó la historia de cómo perdió a su bebé.
Según Laurie Jade, Arthur lloraba sin una razón aparente: ella supuso que su pequeño tenía hambre así que lo amamantó. A la mañana siguiente, el bebé tenía sangre en la nariz y había fallecido.
Durante muchos años Laurie se culpó a sí misma, pese a que los médicos confirmaron que Arthur había experimentado una muerte súbita infantil, es decir, un suceso inexplicable que ocurre en niños menores de un año aparentemente sanos.
Aseguraron también que no tenía nada que ver el hecho de que Laurie se quedara dormida o que lo amamantara. Simplemente el corazón del bebé no estaba bien y nunca lo pudieron detectar.
Tras lo ocurrido, y gracias al tiempo, la escritora comprendió que todo se debió a una razón y luego de recibir apoyo por parte de sus familiares y amigos, tomó su experiencia para ayudar a otros padres que
han pasado por situaciones similares y sufrieron la pérdida de un hijo.
Con el tiempo, Laurie volvió a quedar embarazada y tuvo a su segundo hijo, Henry, con quien aprendió que atravesar por un momento complicado no significaba que deba rendir examen con sus otros hijos.
A pesar de ello, la madre confesó que extraña a Arthur todos los días, y que cuando murió, el dolor la llevó a hacer cosas muy extrañas. Sin embargo, reconoce que hoy tiene la fortaleza necesaria para poder narrar lo vivido sin sentir "que el mundo se le viene encima".
Fuente: Crónica.


