El primer ministro francés, Manuel Valls, abonará al Estado 2.500 euros, equivalentes al precio de los pasajes de los dos hijos que viajaron con él en un avión del gobierno para asistir a la final de la Liga de Campeones en Berlín.
El caso suscitó una gran polémica en Francia y ha dañado la imagen de integridad de Valls.
“Reconozco evidentemente que hubo un error, un error de comunicación, un error de sensibilidad”, pero “no hubo ninguna falta”, tratándose de un desplazamiento oficial, dijo Valls durante una visita a la isla francesa de La Reunión, en el océano Índico.
“Si pudiera volver atrás, no lo haría de nuevo”, declaró más temprano el primer ministro.



