La escena tuvo lugar en el Kaiser Permanente Medical Center de California. El robot de telepresencia del hospital le comunicó al paciente Ernest Quintana que iba a morir de forma inminente: “Es posible que usted no llegue a casa”.
Quintana murió dos días después de llegar al centro médico, pero la manera impersonal en que su médico le dio la mala noticia a él y a su familia revela la forma en que la medicina está cambiando a través de la tecnología.
La familia está indignada por la forma en que le comunicaron a Quintana que sus pulmones estaban fallando y que iba a morir. Su nieta, Annalisia Wilharm, quién asegura que estaba allí cuando llegó el robot, estaba alarmada por la falta de sensibilidad. Según le contó a los medios:



