Por Enrique Pfaab
Sería interesante saber si este hombre de 78 años, nacido en el barrio porteño de Flores, el mayor de cinco hermanos, hijo de la ama de casa Regina María Sívori y del contador y empleado del ferrocarril Mario José Bergoglio, es el más carismático de los 266 papas de la historia del catolicismo.
Quienes lo conocen desde antes, cuando sólo era el padre Jorge, no lo recuerdan como un hombre especialmente alegre, extrovertido y sociable.
Lo definen como una persona comprometida con su tarea, pero más bien reservado, medido, cauto, y les sorprende que ahora, siendo Francisco I, realice todo el tiempo actos y declaraciones que cautivan a la prensa y a la opinión de todo el mundo.
Esta semana Jorge Mario Bergoglio, en su rol de Papa, estuvo especialmente en boca de todos. Time lo mencionó como una de las figuras de mayor influencia en el planeta. Habló del genocidio armenio y se ganó el enojo de los turcos.
Rechazó al nuevo embajador que había nombrado Francia en la Santa Sede y se ganó el enojo de los franceses. Por primera vez criticó la homosexualidad y la definió como contraria “a la ley de Dios”.
Hasta tuvo tiempo para contestarle una carta a un periodista argentino que le había pedido que no recibiera a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El padrecito Jorge, desde que fue nombrado Papa el 13 de marzo de 2013, ha logrado que todos lo miren, como si cumpliera con un rol que la Iglesia le ha encomendado.
Francisco y los turcos
Entre 1915 y 1923 se estima que el imperio otomano provocó la muerte de cerca de 2 millones de armenios. La República de Turquía, sucesora del imperio, no niega la masacre de civiles, pero nunca reconoció que fuera un plan de exterminio.
El 24 de abril de 1915 las autoridades imperiales ordenaron detener en Estambul a 235 miembros de la comunidad armenia.
En los días posteriores los detenidos fueron más de 600 y luego se ordenó la deportación de toda la población armenia.
Muchos murieron de hambre y sed, y otros fueron directamente asesinados.
Esta semana, en la Plaza de Roma, el papa Francisco calificó de “genocidio” esas muertes. “El siglo pasado, la familia humana sufrió varias tragedias sin precedentes. La primera, que está considerada como el primer genocidio, golpeó al pueblo armenio”, dijo el Pontífice.
“Hoy recordamos con el corazón lleno de dolor, pero también de esperanza, el centenario de aquel trágico evento, de aquel atroz y descabellado exterminio que vuestros antepasados sufrieron cruelmente”, dijo el Papa, en italiano, en su saludo inicial a los participantes de la misa por el centenario del martirio armenio, celebrada en la basílica de San Pedro, junto con el patriarca de Cilicia de los Armenios Católicos, Nerses Bedros XIXM, y el Supremo Patriarca de los Católicos de todos los Armenios, Karekin II. También estaba allí el presidente armenio, Serz Sargsyan.
Fue la primera vez que un Papa pronuncia abiertamente la palabra genocidio al referirse a esa tremenda masacre.
En Turquía la reacción fue inmediata e hicieron llegar al Vaticano su “malestar y decepción” por los dichos de Francisco.
El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusogl, calificó las declaraciones del Papa de “lejos de la realidad histórica y no pueden ser aceptadas”, mientras el primer ministro, Ahmet Davutoglu, dijo que esa visión histórica de Francisco “es sesgada e inapropiada para el Papa y la autoridad que representa”. Luego Turquía convocó al embajador del Vaticano para transmitirle su molestia.
Francisco y los franceses
Francisco también tuvo esta semana algún conflicto con el gobierno francés, pese a que el Vaticano no ha dado ninguna comunicación oficial sobre este tema. Según medios franceses, la Santa Sede no quiere validar la elección de Laurent Stefanini como embajador de Francia ante el Vaticano debido a su supuesta condición de homosexual.
El presidente de Francia, François Hollande, nombró embajador a Stefanini el 5 de enero y hasta ahora no recibió la aceptación oficial de la Santa Sede.
Ese llamativo retraso quedó evidenciado esta semana después de que el semanario dominical Journal du Dimanche destapara el caso, bajo el título, “Embajador gay en el Vaticano, no”. Incluso en la nota se indicó que Francia ya baraja dos nuevos nombres, a cambio de Stefanini, “ambos están casados y son padres de familia”, dice. Sin embargo fuentes del gobierno indicaron que el designado “es uno de nuestros mejores diplomáticos y cumple todos los requisitos para desempeñar el cargo” e insistirán ante el Vaticano.
En 2007, bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy, Francia trató de designar como embajador en el Vaticano a Jean Loup Kuhn-Delforge, también homosexual, quien vivía formalmente en pareja con otro hombre. Un año después, debido a la negativa del Vaticano, Francia cambió su decisión.
Time lo seleccionó entre los 100 personajes más influyentes
La revista Times eligió al Papa Francisco I como el personaje del 2013. Esta semana Times lo volvió a incluir por tercer año consecutivo en la lista de los 100 personajes más influyentes del mundo.
Esa lista de Times es tradicional y está dividida en cinco categorías: titanes, pioneros, artistas, líderes e íconos.
Francisco figura como uno de los “íconos” dentro de la lista de “Las 100 personas más influyentes del mundo” y quien escribe su perfil, el obispo emérito de Ciudad del Cabo y ganador del premio Nobel de la Paz, Desmond Tulu, dice allí que “pocos disentirían en que el papa Francisco es un regalo especial de Dios que ha traído una bocanada de aire fresco al Vaticano”.
Francisco comparte la sección “íconos” con personajes tales como la cantante Taylor Swift , el economista Thomas Piketty, la ganadora del premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai y el escritor Haruki Murakami.
Leuco le escribió un reclamo y el Sumo Pontífice le respondió
El jueves 9 el periodista argentino Alfredo Leuco le escribió una “carta abierta” al Papa. Le pedía: “Soy periodista, busco la verdad aunque nunca la encuentre del todo y mi misión en la vida es contar lo que pasa o lo que creo que pasa y lo que pienso. Sabrá usted disculpar semejante atrevimiento. Pero aquí abajo, en el fin del mundo y con los pies sobre la tierra, le cuento que una gran porción de los argentinos está molesta, disgustada o desilusionada con la nueva cita que le dio a Cristina para el 7 de junio. (…)Otra vez le pido mil disculpas por mi atrevimiento. Le juro que lo hago con la mejor de las intenciones. Quiero preservar su figura que alumbra una sociedad mejor. Nosotros rezamos por usted y cuidamos a Cristina, pero usted también rece por nosotros y cuide un poco a todos los ciudadanos de este país que tanto lo aman”.
Francisco Ie respondió así: “Estimado señor Leuco: recibí su carta y le agradezco de corazón que la haya escrito. El tono sereno manifiesta la voluntad de comunicarse frontalmente y las disidencias se dicen con paz, fluidamente. No hay allí una sola agresión o alguna expresión altisonante. Y esta actitud edifica, une, es constructiva. Gracias, muchas gracias! Me permito una confidencia. Al concluir la lectura de su carta me vino a la mente una de las Bienaventuranzas: ‘Felices los mansos, porque recibirán la tierra en herencia’ (Mt 5, 4). La mansedumbre, esa actitud tan ligada a la paciencia, a la escucha, a la ponderación y que -a veces- en el imaginario colectivo se la confunde con pusilanimidad. Pero no es así: en realidad es la virtud de los fuertes. Nuevamente, gracias. Y, por favor, le pido que no se olvide de rezar por mí. Que Dios lo bendiga”.
“Dios lo creó varón y mujer”
Hasta ahora Jorge Bergoglio había intentado mostrar una imagen más abierta de la Iglesia, más inclusiva, más adaptada a estos tiempos. Sin embargo, en la tradicional audiencia general de los miércoles, en la plaza San Pedro, dijo que la eliminación de las diferencias entre sexos es “un paso atrás” y que eso sería “el problema y no la solución”.
El papa Francisco sostuvo que “la diferencia entre los sexos no es para competir o para dominar, sino para que se dé esa reciprocidad necesaria para la comunión y para la generación, a imagen y semejanza, de Dios”.
El Sumo Pontífice citó el Génesis y dijo que “después de haber creado el universo y a todos los seres vivos, creó la obra maestra, es decir, al ser humano, que hizo a su imagen”, y enfatizó “a imagen de Dios lo creó, varón y mujer lo creó ¡El texto bíblico lo repite tres veces en dos versículos!”.
También agregó: “Me pregunto, por ejemplo, si la llamada teoría del género no será expresión de una frustración o de una resignación que lleva a eliminar la diferencia sexual porque no sabe medirse con ella. La cultura moderna y contemporánea ha abierto nuevos espacios, nuevas libertades y nuevas profundidades para el enriquecimiento de la comprensión de esta diferencia. Pero también ha introducido muchas dudas y mucho escepticismo”, dijo.




