Mundo Jueves, 24 de mayo de 2018

Philip Roth, un gigante de las letras

Fue una de las voces más representativas de la literatura estadounidense del siglo XX. Falleció el martes en Nueva York, a los 85 años .

Philip Roth fue galardonado novelista e intrépido narrador de historias sobre sexo, muerte, integración y destino, desde la locura cómica de El lamento de Portnoy al lirismo elegíaco de Pastoral americana. Murió el martes en la noche. Tenía 85 años.

El escritor falleció en un hospital de la ciudad de Nueva York por una insuficiencia cardíaca congestiva, según confirmó su agente literario, Andrew Wylie.

Autor de más de 25 libros, Roth fue un feroz escritor satírico y un realista inflexible, confrontando a sus lectores con un estilo audaz y directo que despreciaba el falso sentimiento o la esperanza de una recompensa celestial.

Era un ateo que juró lealtad a la imaginación terrenal, ya fuese ideando funciones pornográficas para el hígado crudo o complaciendo fantasías románticas sobre Anna Frank. En La conjura contra América, publicada en 2004, situó a su propia familia bajo el reinado antisemita del presidente Charles Lindbergh, mientras que el Némesis, de 2010, sometió a su Nueva Jersey natal a una epidemia de polio.

Roth es uno de los grandes escritores que no recibió el Premio Nobel de Literatura. Sí obtuvo casi todos los demás galardones literarios, incluyendo el Premio Nacional del Libro y el Premio del Círculo Nacional de Críticos de Libros, ambos en dos ocasiones, y el Pulitzer en 1998 por Pastoral americana. Logró su primer reconocimiento en la veintena e impresionó tanto a críticos como a colegas de profesión produciendo algunos de sus trabajos más aclamados cuando tenía 60 y 70 años, entre ellos La mancha humana y El teatro de Sabbath, una narración salvaje de lujuria y mortalidad que él consideró su mejor obra. En el 2012, ganó el Premio Príncipe de Asturias tras imponerse en la última ronda de votaciones al japonés Haruki Murakami.

Se identificaba como un escritor estadounidense, no judío, pero para Roth, la experiencia estadounidense y la judía eran a menudo la misma. Mientras predecesores como Saul Bellow y Bernard Malamud escribieron sobre la dolorosa adaptación de los judíos a la vida de inmigrante, los personajes de Roth representaban a la siguiente generación. Su primer idioma era el inglés, que hablaban sin acento y no realizaban rituales ni pertenecían a sinagoga alguna.

Feministas, judíos y una exesposa lo atacaron por escrito, y a veces en persona. En ocasiones, las mujeres de sus libros eran poco más que objetos de deseo y rabia y The Village Voice publicó en una ocasión su fotografía en portada calificándolo de misógino. El moderador de una conferencia lo acusó por sus retratos cómicos de los judíos, preguntándole si habría escrito los mismos libros en la Alemania nazi.

Con Barack Obama. Del entonces presidente de Estados Unidos recibió la medalla al mérito nacional de Humanidades, en marzo de 2011.
Con Barack Obama. Del entonces presidente de Estados Unidos recibió la medalla al mérito nacional de Humanidades, en marzo de 2011.

El estudioso judío Gershom Scholem dijo que El lamento de Portnoy era el "libro por el que han estado rezando todos los antisemitas". Cuando Roth ganó el Man Booker International Prize en 2011, uno de los jurados dimitió alegando que el autor sufría de solipsismo terminal y que abordaba "una y otra vez el mismo tema en casi todos sus libros". En El teatro de Sabbath, Roth imagina la inscripción de la lápida de su protagonista: "Sodomita, abusador de mujeres, destructor de moral".

En sus exitosas memorias, Leaving a Doll's House, su ex esposa, Claire Bloom, recordó la lectura del manuscrito de la novela Deception. Con horror, descubrió que entre sus personajes había una aburrida esposa de media edad llamada Claire, casada con un escritor adúltero, de nombre Philip. La actriz describió a su pareja como frío, manipulador e inestable. Pero las guerras de Roth también tuvieron un origen interno. A finales de la década de 1960 sobrevivió a una rotura de apéndice y más tarde, en 1987, a una depresión con tendencias suicidas. Tras la decepcionante reacción a su novela de 1993 Operation Shylock, volvió a caer en una fuerte depresión.

Pese al humor de sus trabajos -y el que según sus amigos tenía en su vida privada- las fotografías de sus libros solían resaltar el brillo tenso de sus ojos oscuros. En 2012, anunció que dejaba la escritura de ficción para dedicarse a ayudar a la biógrafa Blake Bailey a completar la historia de su vida. Para 2015, se había retirado por completo de la vida pública.

Más noticias