Mundo Viernes, 25 de mayo de 2018

Paro de camioneros por suba del gasoil afecta la economía de Brasil

La medida de fuerza, con bloqueos en las rutas, provoca el desabastecimiento de combustibles y alimento en todo el país. El comercio de Argentina podría verse afectado.

Brasil está al borde de la paralización, en el cuarto día de una protesta de camioneros contra el aumento del precio del gasoil, con bloqueos de rutas que provocan desabastecimiento de combustibles y alimentos y podría afectar el comercio con la Argentina.

Las acciones de Petrobrás se derrumbaron en la Bolsa de San Pablo, después que la estatal accediera a una reducción del 10% el valor del gasoil durante dos semanas para facilitar el diálogo lo que fue rechazado por los camioneros.

El movimiento, que se produce a menos de cinco meses de las elecciones generales de octubre, afectaba a 24 de los 27 estados, incluyendo los más ricos de la mayor economía latinoamericana: San Pablo (11 bloqueos), Río de Janeiro (17) y Minas Gerais (43), todos en el sudeste, según la Policía Federal de Carreteras (PGR).

También había entre 20 y 40 bloqueos en los estados agrícolas del sur y del centro-oeste de esta potencia exportadora agropecuaria, como Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Paraná y Santa Catarina.

Los problemas de aprovisionamiento de combustible obligaron al aeropuerto internacional de Brasilia a admitir solo la llegada de aviones con combustible suficiente para partir y sus reservas están garantizadas hasta las 17 del jueves. Otros aeropuertos podrían verse rápidamente confrontados a problemas semejantes.

Varios frigoríficos suspendieron sus actividades, en este país de dimensión continental con una red ferroviaria poco desarrollada.

En Minas Gerais, mil litros de leche son tirados por día a causa de los problemas de transportes, indicó el Sindicato de la Industria Láctea de ese estado.

El puerto de Santos, en San Pablo, el mayor de América Latina, prácticamente no registra entradas ni salidas de camiones desde hace tres días, "pero las operaciones de carga y descarga de navíos se siguen llevando a cabo con normalidad", indicó la administración del terminal, aunque las medidas comenzaron a afectar el transporte de mercaderías entre la Argentina y Brasil, por las sustanciales demoras al igual que las exportaciones marítimas ante los bloqueos en los puertos.

El brasileño común siente el impacto en los aumentos de precios de todo tipo de productos. Los precios de algunas frutas y hortalizas registraron alzas de hasta 400%, de acuerdo con informes de prensa.

Las filas de vehículos se extienden frente a las estaciones de servicio que disponen aún de reservas, pero que hacen pagar con creces la escasez. El litro de gasolina supera con facilidad los 5 reales (cerca de 1,4 dólares), frente a 4,215 reales de media nacional a fines de abril. En algunos casos llega a 7 reales.

"No sólo los camioneros son perjudicados por esto, que perjudica a todo el mundo", declaró a periodistas Fonseca Lopes, quien sostuvo que la única salida a la actual situación es que el Gobierno "acabe con los impuestos" a los combustibles, que representan cerca del 50 % del precio final.

Petrobrás se hunde en la Bolsa por las concesiones

Las concesiones hechas por el gobierno de Michel Temer y por Petrobrás fueron desdeñadas por los transportistas, creando una crisis de amplitud insospechada.

En el caso de Petrobrás, tuvieron un efecto bumerán, dado que sus acciones se despeñaban más de 13% por la tarde en la Bolsa de San Pablo, debido a la desconfianza que la flexibilización de su política de precios inspiró en los inversores.

Los gremialistas también desecharon la supresión transitoria de un gravamen sobre los combustibles (CIDE), que tiene poca incidencia en la composición de los precios.

Los camioneros ven en cambio con buenos ojos una iniciativa votada por Diputados para suspender hasta fin de año la recaudación de dos impuestos, llamados PIS/Cofins, sobre el gasoil.

Pero afirman que sólo pondrán fin a la protesta cuando la medida sea aprobada por el Senado y sancionada por Temer.

La supresión de los impuestos fue articulada por la mayoría oficialista en el Congreso, pero genera resistencias en el gobierno, comprometido con un plan de ajuste fiscal para apuntalar el débil crecimiento económico de Brasil después de dos años de recesión.

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