La presidenta Dilma Rousseff y su rival opositor Aécio Neves intercambiaron dardos sobre corrupción, nepotismo y su habilidad para impulsar la estancada economía del país.

Otro "bombardeo" de los candidatos a la presidencia en Brasil

Por UNO

Los aspirantes a la presidencia de Brasil se enfrentaron el jueves en un agrio debate en el que intercambiaron dardos sobre corrupción, nepotismo y su habilidad para impulsar la estancada economía del país.

La presidenta Dilma Rousseff y su rival opositor Aécio Neves están igualados en las encuestas de opinión a menos de dos semanas de la segunda vuelta del 26 de octubre.

Ambos evidenciaron que buscan llevar la campaña a una fase más combativa.

Rousseff acusó a Neves de acomodar familiares en puestos oficiales cuando era gobernador de Minas Gerais, el segundo estado más grande de Brasil. Neves contraatacó afirmando que el hermano de la presidenta fue empleado en un trabajo "fantasma" en el gobierno, en el que recibía salario pero no se presentaba a trabajar.

La presidenta también hizo una referencia indirecta a un episodio de 2011, cuando Neves fue detenido en Río de Janeiro en un retén policial en busca de conductores ebrios, durante el cual ejerció su derecho legal a rechazar una prueba de aliento y conducía con una licencia vencida.

"Tenga el coraje de, al menos, hacer la pregunta directamente", replicó airadamente Neves.

"Sí, hubo un episodio en el que me negué a hacer una prueba de aliento. Mi licencia estaba vencida", dijo. "Me arrepiento, a diferencia de usted, que no se arrepiente de nada. Hablemos de cosas serias; es imposible que usted realice una campaña más sucia que la que ha hecho".

Neves luego volvió a apuntar al creciente escándalo de sobornos en la compañía petrolera estatal, Petrobras, donde un ex alto ejecutivo ha dicho a los investigadores que ayudó a operar un esquema de larga data que canalizaba dinero hacia el Partido de los Trabajadores, el partido gobernante.

La presidenta dijo que la investigación se realiza bajo la vigilancia de su gobierno, que ningún dirigente de Brasil ha combatido la corrupción más que ella, y que entre otras cosas obligó a renunciar varios de sus propios ministros a principios de su mandato luego de que surgieron acusaciones contra ellos.

Fuente: AP.