La muerte de Steve Jobs, a los 56 años, conmocionó al mundo. Durante décadas las ideas de Jobs y sus productos influyeron radicalmente en el mundo de la informática y, muy especialmente en los últimos años, también en la sociedad de consumo, las telecomunicaciones y la industria del entretenimiento audiovisual. El prolífico Jobs, que tiene nada más y nada menos que 317 patentes a su nombre, dejó un legado que comenzó a forjarse en los 70.
Apple I
Uno de los primeros ordenadores personales del mundo. No fue desarrollado por Steve Jobs sino por su compañero y cofundador de Apple, Steve Wozniak, quien lo diseñó y lo fabricó a mano. Sin embargo, fue Jobs el que tuvo la idea de vender el invento. Su visión comercial hizo que el Apple I saliera a la venta en 1976 a un precio de 666,66 dólares, convirtiéndose así en la primera piedra del gran imperio en el que se convertiría Apple.
Apple II
Este segundo ordenador de la familia Apple supuso, según el vicepresidente de Forrester Research, Josh Bernoff, la primera de cinco ideas de Steve Jobs que cambiaron el mundo. El Apple II salió a la venta en 1977. Más parecido a un electrodoméstico que su tosco predecesor, el ordenador dejó de ser un producto dirigido a ingenieros, se comercializó en masa y definió el concepto de ordenador personal que ha perdurado hasta hoy día. Con diferentes modificaciones, el Apple II permaneció en el mercado hasta 1993.
Macintosh
Lo que hoy es una batalla por simplificar más que nadie la informática y hacerla más sencilla y accesible para todo el mundo tuvo su primer hito con Macintosh, un ordenador comercializado con éxito por Apple en 1984 que sustituía las líneas de comandos por una interfaz gráfica y un ratón que desde entonces y hasta la actualidad definirían las características básicas de los ordenadores Mac.
iMac
Jobs se marchó de Apple en 1985. A su regreso en 1996 tomó las riendas de la empresa, al frente de la cual no tardó en marcar un nuevo hito. Revelado en 1998, el iMac planteó un nuevo concepto de ordenador personal que ha permanecido con éxito hasta la actualidad. A pesar de que los iMac han tenido múltiples diseños, su característica principal siempre ha permanecido inalterable: la CPU y el monitor no son independientes sino que están integrados en un mismo aparato.
iPod y iTunesPara muchos, aquí radica la gran revolución de Apple, la que afectó de forma definitiva a la industria discográfica. En primer lugar surgió el iPod, en 2001, un reproductor de música MP3 que se impuso al resto de dispositivos similares del mercado gracias a su diseño y su cómoda interfaz. Pero fue en 2003 cuando apareció el complemento perfecto para el iPod, iTunes, una plataforma de venta oficial de música, que reveló el potencial de la distribución digital. Con iTunes se abrían posibilidades como la compra de canciones sueltas y se iniciaba un acalorado debate sobre los precios de la música. El iPod, que ha vivido múltiples rediseños y reinterpretaciones, y iTunes sentaron las bases de todos los futuros productos de Apple.
iPhoneLa esencia del iPod se convirtió en un monstruo aún más colosal al trasladarse a la industria de la telefonía móvil. El iPhone, lanzado en 2007, revolucionó el sector de manera radical. Desde entonces, el concepto smartphone comenzó a popularizarse hasta el punto de que todos los fabricantes de terminales tuvieron que readaptar sus estrategias para aclimatarse a la nueva situación del mercado. La conexión a Internet, la pantalla táctil y la revolución de las aplicaciones (herramientas descargables que convierten los móviles en asombrosos dispositivos multiuso) marcaron un punto de inflexión en las nuevas tecnologías.
iPadLa última gran revolución de Apple. Anunciado en 2010, la compañía de la manzana creaba con el iPad un nuevo mercado, el de las tabletas. Esta especie de ordenador portátil sin teclado físico se presentó como un dispositivo multitarea que permitiría navegar por Internet, leer cómics y libros electrónicos, ver fotos y vídeos, escuchar música... El producto no inventaba nada sino que se limitaba a aunar en un mismo dispositivo conceptos ya conocidos bajo un diseño atractivo. Ante el escepticismo de muchos, la filosofía Apple volvió a triunfar. Actualmente, todas las grandes tecnológicas han lanzado ya sus propias tablets o se preparan para hacerlo.
Y Pixar Revolucionó los ordenadores y la telefonía móvil, reinventó los dispositivos de música portátil, rediseñó el negocio de la distribución musical, rescribió los hábitos de lectura en pantalla digital, convirtió en entusiasmados e incondicionales comerciales de su marca a todos aquellos que probaban sus productos... pero Steve Jobs, además de ser uno de los personajes más importantes a caballo entre el final del siglo pasado y el principio de este, también fue un nombre clave en el mundo de la imagen en movimiento. A Jobs, fundador de Apple, le debemos unos cuantos logros asociados al cine. Acrónimo de pixel y art, Pixar –con Jobs a la cabeza, Catmull encargándose de la parte tecnológica y Lasseter desarrolando proyectos de animación (era el único animador en plantilla de la empresa)–, Pixar empezó dedicándose al hardware, pero pronto se vio claro que la línea iniciada por Lasseter marcaba el camino a seguir: dedicarse en cuerpo y alma a producir imágenes generadas completamente por ordenador.Tras realizar unos cuantos cortos (Luxo Jr., Red’s Dream o Tin Toy, que ganó el Oscar), se lanzaron a por su primer largometraje, el que cambió, para siempre, las reglas del cine animado: Toy Story, que John Lasseter realizó en 1995. Desde ese momento, la empresa cofundada por Jobs demostró que un montón de píxeles sí pueden tener alma, que desde el disco duro de un ordenador sí se puede contar una historia, que la combinación de potentes microchips y genial talento humano puede dar obras maestras. Y en estos últimos 25 años, Pixar ha facturado unas cuantas: las dos secuelas de Toy Story, Bichos, Monstruos, S.A., Buscando a Nemo, Los Increíbles, las dos partes de Cars, Ratatouille, WALL-E y Up.




