Mundo Jueves, 21 de junio de 2018

Murió la famosa gorila que "hablaba" en lenguaje de signos

Koko fue protagonista de muchos reportajes que la llevaron a la fama.

Koko, una gorila criada en cautiverio que se convirtió en una celebridad internacional por su dominio del lenguaje de signos, murió el miércoles en California. Tenía 46 años.

La primate, que nació el 4 de julio de 1971 en el zoológico de San Francisco y llegó a dominar mil palabras en el lenguaje de signos, falleció "mientras dormía", precisó la Gorilla Foundation en un comunicado.

"La capacidad de Koko por el lenguaje y su empatía abrió la mente y el corazón de millones de personas", subrayó la fundación, que la calificó como "un ícono de la comunicación entre especies".

"Era muy amada, y la extrañaremos profundamente", añadió.

Su muerte ha generado miles de mensajes de condolencias en las redes sociales, algunos de famosos, como la actriz estadounidense Jamie Lee Curtis, que tuiteó: "Jamie triste. Mundo triste. Koko héroe".

La selfie de Koko

Cuando era aún bebé, Koko fue puesta a cargo de una joven investigadora y psicóloga para animales, Francine "Penny" Patterson, que trabajaba en un proyecto científico sobre el lenguaje de signos.

Patterson pasaba horas y horas cada día con Koko, dándole sus biberones, y comenzó a enseñarle el lenguaje de signos con la ayuda de una intérprete para los sordos de una iglesia. La acompañaría toda su vida.

En dos años, Koko ya había aprendido 80 palabras.

En 1974, ambas se mudaron a la Universidad de Stanford donde Patterson fundó la Gorilla Foundation, dedicada al estudio de gorilas en cautiverio, y donde Koko continuó su aprendizaje.

Koko fue protagonista de muchos reportajes que la llevaron a la fama.

El más notorio, un reportaje de National Geographic en octubre de 1978 que la mostró tomándose una selfie en un espejo: fue la foto de tapa.

Koko ganó luego notoriedad por su afección por un gatito al que ella misma bautizó "All Ball" (Todo pelota). Así llegó su segunda portada para National Geographic, en 1983, con la gorila de 136 kg abrazando al diminuto gatito entre sus enormes y peludos brazos.

El cariño de Koko por All Ball inspiró incluso un libro para niños que se convirtió en un clásico, "Kokos kitten" (El gatito de Koko), coescrito por Patterson y su codirector en la Gorilla Foundation, Ron Cohn.

Cuando murió el gato en 1984, atropellado por un coche, los científicos dijeron que Koko mostró su dolor durante meses.

Hay una filmación en la que se le pregunta qué le pasó a All Ball, y la gorila responde con estos signos, en secuencia: "gato", "llorar", "tener-pena", "Koko-amor". Y luego tras una pausa agrega dos signos más: "falta de atención" y "visítame".

Pero no faltan críticos para la metodología de Patterson, y algunos aseguran que las habilidades de la gorila para expresar sus sentimientos fueron exageradas.

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