Una morgue que se ubica en el oeste de México estaba tan saturada y mal administrada que se permitió que algunos cadáveres no identificados se pudrieran durante dos años antes de que les hicieran la autopsia, se confirmó este jueves a través de un informe.
Para cuando se efectuaran las autopsias, las huellas digitales de muchos ya no eran legibles debido a la descomposición del cuerpo, indicó la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco.
Algunos cuerpos permanecieron en cajones o camiones refrigerados durante casi cuatro años antes de ser enterrados en tumbas pagadas por el Gobierno. Además se hicieron pocos intentos por identificar a los muertos, a pesar de que muchos tenían credenciales de identificación en los bolsillos, agregó la comisión.
Las autoridades de la morgue dijeron que no efectuaron pruebas de ADN debido al alto costo, calculado en alrededor de 200 dólares por cuerpo.
Por su parte, la comisión dijo que la morgue de la ciudad de Guadalajara violó los derechos de las víctimas y sus familias. El caso salió a la luz en septiembre pasado, cuando los vecinos se quejaron del olor que salía de un camión en el que se hallaron 273 cadáveres y allí se inició la investigación.
En aquel momento, el gobernador del estado de Jalisco echó al director de la morgue estatal debido al hallazgo de un camión de carga refrigerado que se usaba para almacenar los cadáveres no reclamados.




