La Ciudad italiana se prepara para un momento histórico. Según estimaciones extraoficiales, ya se supera el millón de peregrinos.

Llegó a Roma la delegación argentina que participará en la histórica "fiesta de los cuatro Papas"

Una moderna torre de Babel. Esa es la sensación al aterrizar en el aeropuerto de Roma. Sin lugar a dudas la Ciudad Eterna, acostumbrada a recibir a miles de turistas de todas partes del mundo durante el año, es testigo de este momento histórico en el que dos Papas canonizarán a otros dos ante una multitud que a horas de la ceremonia ya supera el millón peregrinos, según estimaciones extraoficiales.

En un clima de fiesta absoluto, la alegría se percibe: jóvenes cantando en las calles con coloridos pañuelos y banderas que delatan de donde vienen mientras otros con sus bolsas de dormir a cuestas preanuncian la vigilia; llaman particularmente la atención los polacos por sus pañuelos amarillos y rojos junto a los africanos que con sus vistosas ropas son los mas buscados para las fotos. Aunque el pronóstico del tiempo anunciaba lluvia para este sábado, la tormenta parecería haberse disipado.

Este viernes arribaron en el mismo vuelo el presidente de la Cámara de Diputados ,Julián Dominguez, junto al secretario de Culto de la Nación Guillermo Olivieri y el diputado por el PRO Sergio Bergman. El sábado por la tarde, hizo lo propio el canciller Héctor Timermann. La delegación argentina se completa con los diputados del macrismo Federico Pinedo y Mario Barletta de la UCR.

Por su parte la iglesia argentina estará representada entre otros por el arzobispo de San Juan Alfonso Delgado, el obispo de San Rafael Eduardo Taussig, el obispo de la prelatura de Esquel, el polaco José Slaby, Santiago Olivera obispo de Cruz del Eje, el ex obispo castrense Antonio Basseotto, y el arzobispo emérito de Paraná cardenal Estanislao Karlic.

La confirmación oficial de que Benedicto XVI celebrará junto a Francisco no ha hecho más que reforzar la felicidad que se respira en la "celebración de los 4 papas".

Fuente: Federico Wals, Minuto Uno.

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