La Habana. Diplomáticos de Estados Unidos y Cuba se sentaron a discutir cómo serán sus futuras relaciones, el papel que jugarán sus embajadas y qué principios los regirán, pero también afirmaron que será difícil superar las diferencias que los mantuvieron enfrentados en las últimas cinco décadas.
“Nadie puede pretender que para mejorar las relaciones, Cuba renunciará a sus principios ni que negociará aspectos de una política que ha sido reconocida como fracasada ni elementos del bloqueo por cambios internos en nuestro país”, les dijo a periodistas Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos de la cancillería isleña, tras salir de una de las dos rondas de conversaciones previstas para ayer.
La secretaria adjunta de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental y contraparte de este encuentro, Roberta Jacobson, reconoció los obstáculos que se oponen a una normalización de las relaciones.
“Tenemos que superar más de 50 años de una relación que no se basa en la confianza”, aseguró Jacobson en una rueda de prensa por separado.
Las conversaciones de ayer se realizaron en dos segmentos. Por la mañana, se abordó la reinstalación de las relaciones diplomáticas –y la apertura de embajadas en ambas capitales– y por la tarde, temas de una agenda de interés común, que contempla desde el combate a las drogas hasta el enfrentamiento a los desastres naturales.
“El establecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas es solamente parte de la normalización de las relaciones”, expresó Jacobson.
Indicó que no hay un modelo para la apertura de embajadas, pero reconoció que la normalización significará abordar las diferencias, como la situación de los derechos humanos tal como los entienden Estados Unidos, con libertad de asociación.
Este punto ya mostró la primera diferencia: mientras que Jacobson consideró que se había abordado la cuestión de derechos humanos con la isla, Vidal dijo que no.
Las dos rondas de conversaciones de ayer estuvieron precedidas por una revisión semestral sobre el tema migración, que hasta ahora ha sido el único punto de contacto formal entre la partes por años, que se realizó el miércoles y en la cual las partes monitorearon los acuerdos que tienen en la materia, los únicos firmados entre las dos naciones.
Un funcionario de la cancillería cubana que sostuvo una conversación con periodistas indicó que no hay un plazo establecido para abrir las embajadas, el símbolo más palpable de las reinstaladas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, hecho que fue anunciado por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014.
La función de los diplomáticosUn apartado de importancia para la isla será “el comportamiento que deben mantener nuestras misiones diplomáticas... y las funciones que deben ejercer”.
Cuba acusó sistemáticamente a Estados Unidos de usar su Oficina de Intereses –la representación que lleva los asuntos del otro país en el marco de una ruptura de relaciones diplomáticas– para socavar la revolución, dándoles instrucciones y financiamiento de diverso tipo a los disidentes.
Las relaciones entre los dos países se rompieron en la década del ‘60 tras el triunfo de la revolución cubana y EE.UU. le impuso severas sanciones a la isla, presionando por un cambio de modelo.
Obama flexibilizó las medidas permitiendo más viajes de estadounidenses, el envío de remesas y algunas exportaciones, pero el grueso de ellas continúan vigentes y eventualmente serían desmanteladas.
También se planteará la compensación que Cuba exige por daños y perjuicios causados por las sanciones.



