A un año del secuestro de Boko Haram de más de 200 jóvenes en el Norte de Nigeria, Liatu Andrawus, una mujer de 23 años que estuvo seis meses en manos de dicha milicia, contó cómo fue su cautiverio junto con las rehenes.
Andrawus viajaba desde su pueblo a la capital, Abuya, cuando su auto fue atacado por un grupo de Boko Haram. Ella intentó escapar, pero la capturaron.
La llevaron a Gwoza, cerca de la frontera con Camerún, y la enviaron a una escuela islámica, en la que conoció a las jóvenes que habían sido secuestradas.
“Vi a las chicas. Casi todas habían sido casadas y vivían en distintas casas en Gwoza. Estaban muy demacradas, muy delgadas”, contó.




