La desesperanza disparó el número de suicidios en la Franja de Gaza

Por UNO

Muamar Quider intentó suicidarse pocos días antes de casarse, agobiado por el desempleo y las humillaciones que marcan la vida cotidiana en la Franja de Gaza, controlada con mano de hierro por el movimiento islamista Hamas."Se me cerraron todas las puertas", dice Quider, de 21 años, que sobrevivió de milagro a la fuerte dosis de raticida que se tomó en un momento de desesperación.

"La policía municipal de Gaza me confiscó mi puesto de venta y la balanza con la que pesaba las uvas", explica, recordando las detenciones recurrentes que sufría durante la jornada en las horas de más venta.

Resulta imposible obtener una estadística oficial sobre suicidios en la Franja de Gaza pero una fuente de los servicios de seguridad afirmó a la AFP que las cifras son "espantosas" y los intentos casi diarios. Pero las familias se niegan a hablar de ese tema tabú ya que el islam condena el suicidio.

Por su lado, la policía afirma que el suicidio no se ha convertido en un "fenómeno". Sin embargo, los médicos se alarman del aumento de los pacientes que ingieren productos tóxicos, aunque reconocen que corresponde a la policía determinar las circunstancias de la intoxicación.

Mohamed Au Asi, un padre de familia de 30 años, estuvo varios días en coma tras haber ingerido un veneno. "A los 30 años no tengo con qué alimentar a mis hijos pequeños. Preferí quitarme la vida antes que verlos morir", dice. La Franja de Gaza está acorralada, desesperada.

En 2014, la última guerra con Israel -la tercera en seis años- sembró duelo y devastación. El exiguo territorio en el que se amontonan 1,8 millones de palestinos está ahogado por un bloqueo total de Israel y casi total de Egipto.

La reconstrucción de las ruinas de la última guerra tardan en concretarse, mientras que el acceso al agua corriente y a la electricidad está restringido.

La tasa de desempleo llega a 42% de la población activa, según un informe del Banco Mundial, y más del 60% de los jóvenes no tienen trabajo, 39% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y 80% depende de diferentes ayudas para vivir.

La situación es tal que el 52% de los habitantes de Gaza quieren irse, según un sondeo reciente, pero Israel no deja pasar a casi nadie y la frontera con Egipto está más a menudo cerrada que abierta. Algunos intentan la peligrosa travesía del Mediterráneo con la esperanza de llegar a Europa.