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Aniversario del atentado del 11-S

Joe Biden quiere olvidar la "guerra contra el terrorismo"

A 20 años del ataque a las Torres Gemelas, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prefiere retomar la política exterior contra las potencias mundiales

Por UNO

El Gobierno de Joe Biden ha elegido no hablar más de la "guerra contra el terrorismo", quiere mostrar que la dejó atrás con la retirada de Afganistán y, en cambio, prefiere volver a una política exterior más tradicional de rivalidad entre potencias, en este caso China y Rusia.

Biden, encabezó en Nueva York el acto por el vigésimo aniversario de los atentados del 11-S que empezaron este sábado a las 8.46 local (9.46 de la Argentina), hora en el que se estrelló el primer avión de American Airlines contra una de las Torres Gemelas. El ataque terrorista dejó casi 3.000 muertos e historias de cientos de sobrevivientes.

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Las ceremonias seguirán a lo largo del día y tienen lugar ante fuertes medidas de seguridad y en el marco de un significado especial por la apurada salida de los soldados estadounidenses de Afganistán y el regreso a cierta normalidad en medio de la pandemia de coronavirus.

Hace solo unos días, en un discurso tras la retirada militar de Afganistán, Biden destacó: "Mi deber es defender la seguridad de Estados Unidos, no de las amenazas de 2001, sino de las amenazas de 2021", y luego agregó: "No hay nada que a Rusia y China le gustaría más que ver a Estados Unidos enterrado en otra década de guerra en Afganistán".

Una y otra vez desde que asumió la Presidencia identificó como sus principales preocupaciones a China y Rusia, y no solo en términos de seguridad. La Casa Blanca identifica al desarrollo económico de Beijing y su presencia comercial cada vez más predominante en grandes partes del mundo -entre ellas América Latina- como la principal amenaza a su hegemonía indiscutida desde la caída de Unión Soviética.

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"Si pudiera hacer una predicción sería que vamos a vivir algo más parecido a una Guerra Fría 2.0 con un interés centrado en Rusia y China y quizás algunos conflictos 'proxy' vinculados. Seguirá habiendo ataques similares a los que hoy vemos con drones contra organizaciones islamistas, pero desde el Gobierno de (Barack) Obama vemos que se empezó a tratar de girar la política de seguridad nacional hacia el Pacífico, para enfrentar a China", aseguró en diálogo con Télam Lisa Hajjar, líder del equipo que investiga los "Legados de la guerra contra el terrorismo" en el centro de pensamiento Security in Context, en Estados Unidos.

Arun Kundnani, investigador del departamento de Guerra y Pacificación del Instituto Transnacional, con sede en Países Bajos, coincidió en este análisis.

"El miedo en Estados Unidos es que si no es mucho más agresivo en su respuesta a China -económica, política, militar y diplomáticamente-, va a perder su preeminencia. Lo que vemos, en concreto, es una negativa a aceptar un mundo en el que habrá múltiples grandes potencias que coexisten", explicó a esta agencia.

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Joe Biden participó del homenaje a las casi 3.000 víctimas que dejó el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Joe Biden participó del homenaje a las casi 3.000 víctimas que dejó el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

El análisis de la coyuntura internacional que hace Biden no solo se concentra en China y Rusia por ser dos potencias regionales que abiertamente disputan su liderazgo o, al menos, su credibilidad como líder mundial, sino que revela otro cambio importante en la escena global tras estos 20 años.

"Empíricamente hoy no vemos grupos extremistas que demuestren tener proyección u objetivos transnacionales. Hay una suerte de grupo de organizaciones que se hace llamar Al Qaeda, pero en realidad están mucho más enfocados en conflictos nacionales y sin dudas no tienen la ambición de lanzar unos atentados como los del 11-S", sostuvo Kundnani.

Pero el analista pidió no dar por muerto a este tipo de grupos radicales que sacudió a Washington y el mundo en 2001.

"La búsqueda de una insurgencia islamista global que personificó Al Qaeda fue un producto del tipo de globalización que el mundo estaba experimentando en los años '90. En un mundo en el que la globalización sostenía que no había otra alternativa, su ambición era ofrecer una alternativa desde la idea de una comunidad transnacional islámica", explicó.

"Todavía estamos en un mundo que está profundamente interconectado con flujos de dinero, ideas y personas...y no me parece que eso vaya a revertirse pronto. Por eso, mientras esta sea la realidad, todavía vamos a ver nuevos intentos de crear ideologías transnacionales alternativas, sea desde el islam o desde otro ámbito político, étnico o religioso. Es una consecuencia inevitable del tipo de mundo en el que vivimos", concluyó.

Fuente: Télam