El papa Francisco celebró por quinta vez una misa del Jueves Santo en una prisión lavando los pies de 12 detenidos, en las afueras de la ciudad de Roma, y pidió que el gesto sirva "para que seamos más amigos y hermanos en el servicio a los demás".
"Es un gesto que hacían los esclavos, cuando no había asfalto en las calles y la gente llegaba a las casas con polvo en los pies. Y es lo que hace Jesús: un gesto de esclavo, él que tenía todo el poder", recordó el Pontífice al celebrar la misa de la Cena del Señor, según se denomina en la tradición católica.
Tras el mensaje, Francisco lavó los pies a 12 de ellos: nueve italianos, un brasileño, un marfileño y un marroquí. A cada uno les besó luego los pies, como hizo la semana pasada con los líderes de Sudán del Sur, para reclamarles una paz efectiva en el país africano.
"Jesús luego les aconsejó a quienes lavó: hagan este gesto el uno al otro, sírvanse el uno al otro, sean hermanos en el servicio, no en la ambición de quien domina al otro, sí servicio", les dijo el Papa desde el altar improvisado dentro de la estructura penitenciaria.
"Haré este gesto para imitar el gesto de Jesús. El obispo no es el más importante, debe ser el más servidor. Cada uno de nosotros tiene que ser servidor de los demás. Es la regla del Evangelio, la regla del servicio, no de hacer el mal o humillar a los demás", agregó luego durante la homilía que improvisó, en italiano, en la cárcel.



