Ekaterina Mezenova, es una influencer rusa de 24 años, que tiene casi un millón de seguidores en su Instagram. La joven es madre de Max, un niño de un año y cuatro meses, que padece Nevus.
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Esta enfermedad es muy extraña y, en caso de no recibir tratamiento, puede derivar en un cáncer de piel. Por este motivo, Ekaterina decidió hacer uso del alcance que tiene en las redes sociales para difundir y concientizar sobre esta extraña afección.
"Me decidí por esta publicación tras pensarla casi un año y medio. Dos días antes de hacerlo estaba preocupado como nunca antes en mi vida, pero ya era hora de contarte todo", comienza explicando la madre de Max en el posteo que hizo en Instagram junto a imágenes de ella junto al pequeño.
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"Hace más de un año, me convertí en madre y fue el día más maravilloso, completamente nublado por una circunstancia, que paralizó mucho a toda nuestra familia, pero ahora entiendo que todas las pruebas que recaen sobre la participación de otra persona no son así. Me volví diferente y fue necesario", continuó la joven de 24 años.
Sumado al texto Ekaterina publicó tres fotos en las que se ve como el cuerpito de Max tiene lunares grandes de color marrón en gran parte de su cuerpo. Esto no solo es un problema estético, sino que padecer esta cantidad y tipo de lunares aumenta la posibilidad de contraer cáncer de piel.
"No te pido que te arrepientas, no quiero esto sobre todo, así como no quiero que juzgues a mi familia, ya que no quiero que nadie sobreviva a esto y realmente pocas personas pueden entenderme, pero necesito tu apoyo", agregó la influencer.
"Solo quiero compartir nuestra historia para finalmente eliminar esta carga de misterio de los hombros, porque se ha vuelto demasiado difícil de llevar.
Comenzaré desde el principio", explicó la joven para contar cómo el hospital se vio conmovido por el nacimiento de Max.
"La sala estaba llena de enfermeras, parteras, terapeutas, genetistas, todos se congregaron alrededor de mi bebé, discutiendo su característica, que ocupaba casi toda la superficie de la piel. Más tarde se estableció que este es un nevus, es decir, una marca de nacimiento gigante que conlleva un peligro oncológico: cualquier trauma, tanto químico como físico, un aumento hormonal y cualquier otro cambio en el cuerpo puede desencadenar cáncer de piel", finalizó Ekaterina Mezenova sobre la enfermedad de su hijo de un año y cuatro meses.




