El debut tan esperado del nuevo parque acuático de Dublín, un pueblo situado a pocos kilómetros de San Francisco, California, que había costado 43 millones de dólares, dio un giro aterrador cuando, durante la tarde del sábado, un niño de 10 años logró salir prácticamente ileso, tan solo con unos rasguños en la espalda, después de salir disparado de un tobogán acuático. El joven fue tratado inmediatamente por los servicios de primeros auxilios del recinto.La atracción fue estrenada ese mismo día y en el momento del accidente llevaba funcionando tan solo 90 minutos. El tobogán constaba de tres pisos y un ángulo de 80 grados.Un video divulgado por East Bay Times muestra como las piernas del joven se desvían del recorrido y arrastran al resto del cuerpo fuera de la atracción. En las imágenes se puede ver como el director adjunto de la ciudad, que estaba de pie junto a la atracción cuando ocurrió el accidente, corre de inmediato a socorrer al pequeño. "Se levantó inmediatamente, sorprendido como cualquier niño que se acaba de caer", explicó Smith a los medios de comunicación locales. "Estaba preocupado por si había sufrido algún tipo de conmoción cerebral, porque físicamente se encontraba bien".Los funcionarios del parque cerraron el tobogán, así como las atracciones adyacentes del "Dublín Screamer" y se pusieron en contacto con el fabricante el cual alegó que la rampa había sido probada "decenas de veces" antes de abrirse al público. Tras lo cual, el parque se excusó ante los reporteros diciendo que "antes de tirarse por el tobogán se les recuerda que deben mantener los brazos y las piernas cruzadas, y el niño las llevaba separadas".Por el momento, la atracción, bautizada como "The Emerald Plunge" ("La Zambullida Esmeralda"), permanecerá cerrada hasta que "el personal de mantenimiento compruebe que el tobogán es seguro y se asegure de que todo funciona de acuerdo con lo establecido", ha asegurado Jim Rodems, director del parque.



