Bocinas y sirenas sonaban el miércoles y la gente agachaba sus cabezas en una provincia del oestede China, donde un terremoto devastó hace una semana el condado tibetano de Yushu.
La mayoría de los muertos eran residentes de etnia tibetana de la capital del condado de Yushu. Aún
hay 175 desaparecidos.
El pueblo chino inició un día de luto por las víctimas de terremoto
