Mundo Viernes, 24 de noviembre de 2017

El papa viaja a Birmania y Bangladés en plena crisis de los rohinyás

Busca, supuestamente, impulsar la convivencia entre religiones y defender la minoría musulmana rohinyá, víctima de una brutal "limpieza étnica",

El papa Francisco emprende el lunes un viaje muy delicado a la budista Birmania y a la musulmana Bangladés, para impulsar la convivencia entre religiones y defender la minoría musulmana rohinyá, víctima de una brutal "limpieza étnica", según la ONU y Estados Unidos.

Después del baño de multitudes en septiembre en Colombia donde promovió la paz, "el papa de los pobres" y del diálogo, optó por visitar dos países pobres y olvidados de Asia, donde los católicos son una pequeña minoría, con frecuencia en peligro.

En dos videos diferentes enviados a esas poblaciones, el papa explicó que su visita tiene como objetivo llevar "un mensaje de reconciliación, perdón y paz" a una región afectada por las diferencias entre minorías étnicas.

El papa argentino aterrizará el lunes en Birmania en la primera visita de un pontífice a ese país, bajo presión por la comunidad internacional tras ser acusado esta semana por Estados Unidos de someter a la minoría rohinyá a una verdadera "limpieza étnica", además de negarles la ciudadanía.

Retorno de los rohinyás

La visita papal se inicia paradójicamente en un contexto menos tenso tras el acuerdo anunciado el jueves entre los gobiernos de Bangladés y Birmania para el retorno gradual de los cerca de 600.000 rohinyás que tuvieron que huir en agosto por la campaña de represión desencadenada por el ejército birmano tras ataques de los rebeldes, lo que desató una de las más graves crisis migratorias de este siglo.

"El papa llega en un momento clave para los dos países", admitió el portavoz del Vaticano, Greg Burke.

El pontífice latinoamericano, sumamente sensible a los problemas de las minorías y de los refugiados, había denunciado en agosto con términos muy fuertes el drama de los rohinyás y llegó a rezar desde San Pedro para que les dieran "plenos derechos".

Casi 900.000 rohinyás sobreviven en condiciones muy difíciles en el campamento para refugiados más grande del mundo instalado por la vecina Bangladés cerca a la frontera con Birmania.

Escuchar testimonios

Al término de la segunda etapa de su viaje, del 30 noviembre al 2 de diciembre, el papa escuchará los testimonios de un grupo de refugiados rohinyás en Bangladés, aunque no tiene programada una visita a los campamentos.

A pedido del arzobispo de Rangún -la ciudad más grande de Birmania-, el cardenal Charles Bo, el papa Francisco evitará durante su estadía usar la palabra rohinyá, ya que genera reacciones de los grupos nacionalistas budistas y es posible que cuando hable de ellos se refiera a los musulmanes o desplazados del estado de Rakáin.

Francisco tiene programada también una discreta reunión con el jefe del ejército birmano, Min Aung Hlaing, responsable de la campaña de represión, y va a presidir una mesa redonda interreligiosa además de reunirse con la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, jefa de facto del gobierno civil, a quien recibió en mayo pasado en el Vaticano.

En una entrevista con la agencia católica Aci, el cardenal Bo hizo hincapié en "la ausencia de diálogo entre la iglesia católica y los militares durante los últimos 60 años" y recordó el sufrimiento padecido por otros grupos étnicos menos conocidos como Chin, Kachin y Shan.

Para el padre Bernardo Cervellera, director de la revista AsiaNews y por años misionero en esa región, el papa incluyó Birmania para apoyar la política de Suu Kyi y su programa de reconciliación con todas las minorías étnicas.

La lucha de Suu Kyi por la democratización de Birmania está llena de dificultades, teniendo en cuenta el enorme poder acumulado en 60 años por el ejército y el odio que manifiesta la mayoría de la opinión pública budista hacia los musulmanes.

Se calcula que unas 200.000 personas asistirán a una misa al aire libre en Rangún, la capital financiera.

En Birmania, el 90% de los 58 millones de habitantes es budista y los católicos representan el 1,2% de la población, cerca de 660.000 personas.

En Bangladés, los católicos son unos 375.000 y representan el 0,24% de los 160 millones de habitantes.

El papa visitará allá el monumento de los Mártires Nacionales de Savar, que conmemora los muertos en la guerra de Liberación de ese país de Pakistán (1971) y el Museo de la Memoria de Bangabandhu.

También celebrará una misa en el parque Suhrawardy Udyan y se reunirá con obispos.

Se trata de la segunda visita de un papa a ese país después de la celebrada por Juan Pablo II en 1986.

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