El papa Francisco reformó el procedimiento de la Iglesia Católica para anular los matrimonios, haciéndolo más simple, rápido y gratuito. Una revisión pensada para los más pobres, pero vista con recelo por los más conservadores.A casi un mes del delicado sínodo de los obispos sobre la familia, esta reforma podría ser mal vista por algunos prelados conservadores que temen que se trate de la introducción de un divorcio católico disimulado, pese a que solo atañe al procedimiento y no a los motivos.
La reforma, anunciada en dos cartas papales –una para la Iglesia romana y otra para las iglesias orientales vinculadas a Roma–, refleja la voluntad de Jorge Mario Bergoglio de desburocratizar la Justicia vaticana y de otorgar un papel central a los obispos.En los documentos, el Pontífice hace también referencia al “gran número de fieles” que actualmente no pueden anular sus nupcias “debido a la distancia física y moral” con las “estructuras jurídicas” de la Iglesia.
Decidió Francisco que una sola sentencia bastará para decretar la nulidad del matrimonio eclesiástico, en vez de las dos que se requerían hasta ahora.El recurso al tribunal de la sede apostólica romana, la Rota, seguirá siendo posible, pero excepcional.Para pronunciarse sobre un recurso de anulación, el obispo designará a un juez único del clérigo, y deberá asegurarse de que “ningún laxismo será permitido”.Un trámite más corto –no más de 45 días– está previsto para los casos de anulación más evidentes. En estos casos, el obispo de la diócesis será él mismo juez, con el fin de que las decisiones respeten “la unidad católica en la fe y la disciplina”.Esta ambiciosa reforma democratiza el trámite de anulación del matrimonio católico, pero no modifica los motivos que justifican las anulaciones, un tema que se abordará durante el sínodo de los obispos de octubre próximo.Desde 2014, el Papa, ya consciente de este problema que tuvo que enfrentar en varias ocasiones cuando era arzobispo de Buenos Aires, había decidido emprender esta reforma.Reconocer la nulidad del matrimonio equivale a decir que debido a un defecto desde el principio el sacramento nunca tuvo lugar. Esto permite a los ex esposos casarse de nuevo por iglesia. Al contrario, la Iglesia rechaza el divorcio y considera al segundo matrimonio por lo civil una infidelidad al verdadero cónyuge.La falta de consentimiento, la mentira y la no consumación de la unión son algunos de los principales argumentos invocados para pedir la nulidad de una unión eclesiástica.Algunos creyentes emprenden trámites largos y difíciles para obtener la nulidad ante las jurisdicciones eclesiásticas, ya que el divorcio los privaría de los sacramentos.Está previsto que durante el nuevo sínodo de octubre se aborde la falta de fe como un motivo para obtener la anulación del matrimonio. En efecto, a menudo las parejas se unen en matrimonio por presión social, sin darse cuenta del compromiso que toman.No obstante, los conservadores estiman que estas reformas quebrantan la institución. Según ellos, otorgar más fácilmente la nulidad equivale a un divorcio católico disimulado. ►Otra vez. Una vez anulado el sacramento, los ex esposos quedarán en condiciones de volver a casarse por la Iglesia. Distinta es la situación de los divorciados, que no pueden hacerlo.Pone fin a un privilegio para pocos El papa Francisco decidió también que el procedimiento sea gratuito para todos con la ayuda de las conferencias episcopales, a las que se les pide otorgar una “retribución digna” al personal de los tribunales.“En un asunto tan estrechamente relacionado con la salvación de las almas, la Iglesia, mostrándose como una madre generosa, manifiesta el amor gratuito de Cristo, que salvó a toda la humanidad”, afirmó el Papa.Desde su elección, en 2013, Francisco había hecho hincapié en la desigualdad existente entre los fieles frente a la anulación del matrimonio católico, percibido como un privilegio para los más acaudalados.La fama y la chequera los hicieron pioneros En 1992, tras una batalla legal de una década la Iglesia declaró nulo el matrimonio entre la princesa Carolina de Mónaco (foto de abajo) y Philippe Junot. Fue uno de los primeros casos de celebridades con aval eclesiástico. Otras fueron Rocío Jurado e Isabel Preysler 2 veces.



