Después de las amenazas, negociaciones y rumores, Estados Unidos volvió a imponer las sanciones que había levantado en 2015 con la firma del acuerdo nuclear con Irán y, además, las multiplicó para alcanzar a más personas, instituciones y empresas claves de la economía persa.
El paquete de sanciones estadounidenses contra Irán es el más grande que haya impuesto la Casa Blanca hasta ahora; sin embargo, contemplan excepciones para los ocho socios comerciales más importantes del sector energético de Teherán: China, Turquía, India, Japón, Corea del Sur, Italia, Grecia y Taiwán.
Las excepciones durarán seis meses y, según explicó el gobierno estadounidense, durante este período estos ocho países deben reducir gradualmente las importaciones de crudo iraní hasta llegar a cero.
"Debería dejar en claro al régimen iraní que enfrentará un creciente aislamiento económico", dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.


