Cientos de personas han huido de la guerra en Siria, Irak y Afganistán y se han encaminado a Hungría en las últimas semanas, con el objetivo de llegar al oeste de Europa.El fotoperiodista de Getty Christopher Furlong documentó los objetos que estos migrantes y refugiados han dejado atrás en su apurado viaje hacia el Oeste.
Furlong viajó a Rozke, una ciudad en la frontera entre Hungría y Serbia que se ha convertido en un lugar de tránsito clave para los refugiados.Encontró incontables objetos abandonados en una pequeña franja junto a la valla fronteriza entre ambos países, artículos prescindibles o viajeros demasiado cansados para llevarlos.
Estos objetos, como unas "chancles" con los colores de Alemania o una gorra de "Grecia", cuentan la historia del tortuoso viaje de unas personas que dejan atrás su vida para empezar una nueva. Una ojota que nunca llegó a Alemania.
Un osito de peluche (de Taiwán), trozos de tiendas y ropa esparcidos. Moneda turca, de poca utilidad una vez en Europa. Una gorra de Grecia. Un avión de juguete y latas de comida. Carpas abandonadas flotan en el viento. Medicina, un blíster de pastillas y un cable de carga. Una tarjeta SIM usada. Lentes sucios y más medicinas. Una muñeca. Piedras alineadas sobre las vías del tren. Ropa abandonada en el césped.Fuente: huffingtonpost.es



