Sao Paulo, epicentro de la pandemia en Brasil, totaliza más de 150 de los 241 muertos por coronavirus en Brasil desde que se registró el primer contagio en febrero. Pero la demora del diagnóstico desfasa la cifra. La Secretaría de Salud contabiliza 201 exámenes de fallecidos a la espera de resultados.
"Muerte a aclarar"
El diagnóstico de José de Santana, de 77 años, es uno de la lista de 201 fallecidos que podrían sumarse a las víctimas de coronavirus. Su hijo, Genilton de Santana, enterró a su padre acompañado apenas por un amigo. Con una máscara blanca y los ojos llenos de lágrimas, muestra el acta de defunción.
"Muerte a aclarar, aguarda exámenes", aparece en el renglón de la causa. "¡Muestren esto para ver si las personas empiezan a entender lo serio que es!", dijo Genilton, antes de cargar el féretro cerrado.
Sao Paulo y otros estados brasileños adoptaron medidas de cuarentena parcial, aunque el presidente Jair Bolsonaro consideraba hasta hace poco que la Covid-19 era apenas "un constipatido", antes de admitir el martes que se trababa del "mayor desafío" del país.
Y el país empezó a prepararse para la emergencia, que debería llegar a su auge entre abril y junio.
Sin acta de defunción
Un decreto federal autorizó el miércoles el entierro de personas sin un acta de defunción en casos excepcionales, para evitar el desborde de los servicios funerarios. El coronavirus también modificó la preparación de los cuerpos que, por precaución, ahora dejan los hospitales dentro de una bolsa de material plástico especial.
De 6 mil ataúdes a 8 mil
La alcaldía de Sao Paulo, que compra semestralmente 6.000 féretros para su red de servicios funerarios, solicitó en marzo otros 8.000. Los sepultureros deben vestir trajes de protección blancos, máscaras y guantes. Con el sol en su zénit, algunos retiran la parte superior del traje a ratos.
Desde que se abre la puerta del coche fúnebre hasta la colocación de la corona de flores sobre el túmulo ya recubierto de tierra transcurren apenas seis minutos.
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Las actas de defunción de todos los casos confirmados o bajo sospecha de covid-19 son etiquetadas como "D3", lo que obliga a mantener el féretro cerrado, generando una despedida sin rostro y velatorios sin abrazos y de menos de 10 personas. Muchos asistentes llevan máscaras, alcohol y guantes.
El desfile de familiares entrando y saliendo no para. Algunos se despiden tocándose los codos. Otros no consiguen acatar las reglas de distanciamiento social en medio de la pérdida; y ante la incertidumbre de un diagnóstico se abrazan, diciendo: "Vamos, que esto es muy triste".