Pablo Patiñ[email protected]
Las reuniones de pauta o de edición que se realizan en cualquier diario del mundo son casi todas parecidas. En ellas el director acompañado de los jefes de redacción, fotógrafos y diseñadores, abordan los temas que se deben desarrollar para la edición del día siguiente. En ese encuentro siempre hay espacio, por ejemplo, para el humor, para cuando la noticia tiene que ver con el sexo o con noticias insólitas. Pero más allá de eso lo que se pretende en esa reunión es que de allí tiene que salir lo mejor para brindarle a los lectores.
Las reuniones de Charlie Hebdo no eran muy diferentes. Allí el tema primordial pasaba por cual era la caricatura o viñeta que se debía utilizar en la tapa del semanario.
En un video mostrado por la televisión española se ve como se discute y como rápidamente cada dibujante va exponiendo su trabajo. El video coincide con el día que se eligió para la tapa la imagen en que se ve a Mahoma tapándose la cara de vergüenza por las tropelías de los musulmanes. El autor comenta satíricamente que por lo menos no se le ve la cara al profeta.
Es notorio también el papel de director de la revista, Stéphane Charbonnier, Charb, cuya personalidad se refleja dinámica en las reuniones. Sus compañeros de trabajo afirman que era un dibujante comprometido desde muy joven, Charb dirigía Charlie Hebdo desde 2009, practicaba un humor corrosivo y decía no temer a nadie.
“Hay que seguir hasta que el Islam quede tan banalizado como el catolicismo”, aseguraba.
Sus dibujos se caracterizan por su estilo corrosivo e irreverente. Maurice et Patapon, el perro y el gato anticapitalista o el policía Marcel Keuf son buena muestra de ello. En la revista Fluide Glacial firmaba una sección llamada La fatwa del ayatollah Charb.
Entre 2007 y 2008 participó en el programa televisivo de M6 No dejas a nadie dormir.
Era conocido por su apoyo al Partido comunista francés, respaldándolo expresamente tanto en las elecciones europeas de 2009 como en las elecciones regionales francesas de 2010.
Nacido el 21 de agosto de 1967 en Conflans-Sainte-Honorine (Yvelines, cerca de París), Stéphane Charbonnier, su verdadero nombre, “aprendió a dibujar durante las clases de matemáticas y poco a poco fue siendo menos malo en dibujo que en matemáticas”, contó una vez su editor Castermann.
En 1991, Charb participa al lanzamiento de La Grosse Bertha, semanario satírico creado para oponerse a la primera guerra del Golfo.
Charb abandonó el diario un año más tarde para participar en el segundo lanzamiento de Charlie Hebdo, tras 11 años de ausencia y en el que publicaba hasta este miércoles buena parte de sus dibujos. También lo hizo en las páginas de L’Humanité, Libération, le Monde Libertaire, Télérama, Mon Quotidien, lHebdo, le Monde des Ados, Fluide Glacial o lEcho des Savanes, revela la agencia AFP.
La guerra y la política, la tele-realidad, las enfermedades y las religiones eran algunos de sus blancos favoritos.
“Es por tratar a los musulmanes como creyentes antes que como ciudadanos que, por miedo o por paternalismo, estamos haciendo del Islam un tabú”, advertía Charb en 2013 cuando Charlie Hebdo publicó el segundo tomo de La vida de Mahoma.
Charb supo llevar adelante el ateísmo militante, la crítica de todas las religiones, el rechazo de cualquier forma de censura, el tono libertario y anticonformista que destilaba el semanario satírico.
En una entrevista con Le Monde, el director asesinado Charbonnier, refirió que las caricaturas afectan a los que quieren ser afectados. “No siento como si estuviera matando a alguien con una pluma. No voy a poner en riesgo la vida. Cuando los activistas necesitan un pretexto para justificar su violencia, siempre la encuentran”, comentó.
Uno de sus colaboradores, Patrick Pelloux, que se salvó de la matanza porque se encontraba en otro lado revela parte de aquella personalidad.
Pelloux fue uno de los primeros en llegar a la sala de redacción ultrajada y define de esta manera la forma en que encontró a su jefe: “creo que debió levantarse y tratarlos de imbéciles o hacerles un corte de manga, o tratar de quitarles las armas. En la posición en la que murió, estaba enredado en la silla, es como si hubiera sido asesinado cuando se estaba levantando. Yo lo conozco bien, era mi hermano, y sé que debió hacerles eso...”.
“Vomitamos sobre los que dicen ser nuestros amigos”
El dibujante holandés Willem, que trabaja en Charlie Hebdo, afirmó ayer en la prensa de su país que “vomita sobre los que de pronto aseguran ser nuestros amigos” tras el ataque contra la revista satírica.
“Tenemos muchos nuevos amigos, como el papa, la reina Isabel o Putin, me hace mucha gracia” ironizó en una entrevista al diario holandés de centro izquierda Volkskrant.
“Marine Le Pen (presidenta del Frente Nacional francés) está encantada cuando los islamistas empiezan a disparar a todas partes”, añade.
Interrogado sobre el apoyo expresado por el líder de la extrema derecha holandesa Geert Wilders, Willem insistió: “Vomitamos sobre las personas que, de pronto, aseguran ser nuestros amigos”.
Willem, seudónimo de Bernard Holtrop, es un dibujante satírico de 73 años que vive en Francia desde hace varios años. “No voy nunca a las reuniones de redacción porque no me gustan”, afirmó Willem en otra entrevista a Libération, “eso quizá me salvó la vida”. Willem insiste en la importancia de seguir publicando Charlie Hebdo y de dibujar. “Si no, ellos ganan”, asegura.



