Salida gradual de la crisis. El panorama negativo para el principal socio comercial de la Argentina parece disiparse recién para 2016, cuando el FMI estima que habrá un crecimiento de alrededor de 1%.

Brasil enfrenta una coyuntura complicada

Por UNO

La economía de Brasil atraviesa una coyuntura difícil con la perspectiva de un retroceso de 1%  este año. Ahora, deberá esforzarse para alcanzar su anunciada meta de  superávit fiscal, afirmó un alto funcionario del Fondo  Monetario Internacional (FMI).“Es una coyuntura difícil; el país está en un año que será  marcado por la contracciónde su Producto Interno Bruto”,  dijo el funcionario, en la divulgación del informe completo de la misión del FMI a Brasil en el marco del Artículo IV de la carta de  la entidad financiera.

De acuerdo con la fuente, la previsión de una baja de 1% del PIB este año fue alcanzada “al sumar toda la información  disponible” hasta fines de febrero de este año, y fue mantenida  por el FMI en su reunión anual de abril. Desde entonces “ha habido alguna información que se tornó  disponible, algunas noticias, pero el resultado de la consulta se  mantiene”, apuntó.

El panorama negativo para el gigante sudamericano parece disiparse en 2016, cuando el FMI prevé un crecimiento de  alrededor de 1%. Allí,  el socio comercial de la Argentina iniciará una secuencia de índices de  crecimiento superiores a 2% a partir de 2017 y alcanzar 2,5% en  2020.

El FMI divulgó el texto completo del informe sobre  la misión de consulta a Brasil, y en sus 200 páginas divididas en dos volúmenes temáticos busca comprender la complejidad de la  situación que pone al país ante la perspectiva de una recesión  este año. Para la entidad, serán necesarios esfuerzos complementarios  para alcanzar la meta de un superávit primario equivalente a 1,2%  del PIB.

“Una consolidación fiscal ambiciosa es necesaria para reducir  la deuda pública y restaurar la credibilidad de las políticas”, afirmó la entidad.

Para los peritos del FMI, el impulso de las reformas, de la  expansión de ingresos y de condiciones externas favorables, que  permitieron un crecimiento apoyado en consumo y crédito y permitió  la reducción de la pobreza, ha perdido fuerza.

En consecuencia, señala el informe,  se verificó una fuerte desaceleración de las  inversiones, como reflejo de una erosión de la competitividad,  el  deterioro del ambiente de negocios y la caída de los precios de  las  materias primas.

Para el Fondo Monetario Internacional, la confluencia de un crecimiento estancado, inflación alta y deterioro de las finanzas públicas representan  desafíos difíciles, en un escenario ya marcado por riesgos  externos. Por eso, el organismo con sede en Washington destacó la  importancia  que tendrá para Brasil “fortalecer la credibilidad de la política  económica y la confianza del mercado”, e “impulsar inversiones y  competitividad” para sentar las bases de un crecimiento “fuerte,  balanceado y sostenible”.