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Es la capital del estado de Minas Gerais, lleva la impronta de la época colonial y además cuenta con varios circuitos culturales de avanzada. También será una de las subsedes del Mundial de fútbol 2014.

Belo Horizonte, un destino cargado de rica historia

Por UNO

La capital del estado de Minas Gerais, Belo Horizonte, se encuentra lejos de las típicas postales de playa brasileñas, pero está rodeada de pintorescas ciudades coloniales y cuenta con modernos circuitos culturales y uno de los estadios en los que se jugará el próximo Mundial de fútbol, lo que la configura un nuevo y llamativo destino en el país vecino.

Belo Horizonte tiene una historia particular: inaugurada en 1897, fue la primera ciudad planificada de Brasil y su creación estuvo destinada especialmente a convertirla en la capital del Estado. Los edificios de gobierno, de tendencia neoclásica y art decó, se encontraban alrededor de la Plaza de la Libertad y en la actualidad forman parte de un circuito cultural que incluye centros de arte, museos de historia, ciencias naturales y minería, la principal actividad económica de la región.

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El circuito fue inaugurado en etapas desde 2010, cuando la Administración Pública se trasladó íntegramente a las afueras de la ciudad, a un moderno e imponente edificio construido por el reconocido arquitecto Oscar Niemayer.

La obra de Niemayer está presente en toda la ciudad, desde imponentes edificios residenciales hasta las construcciones alrededor de la laguna de Pampulha. Allí se encuentra la pintoresca iglesia de San Francisco de Asís, un ícono de la arquitectura moderna de Brasil, que se distingue por sus líneas onduladas creadas por el arquitecto en hormigón armado.

Frente a la iglesia se puede ver otro punto destacado de la ciudad: el Mineirão. Inaugurado en 1965 y casa de los rivales locales Cruzeiro y Atlético Mineiro, el estadio es sede de la Copa Confederaciones y lo será también de la Copa Mundial de Fútbol el año próximo.

Saliendo unos 100 kilómetros de la ciudad hacia el sur y dejando atrás la zona industrial, el paisaje cambia y se puede viajar a través de la historia al llegar a Ouro Preto. Se trata de una de las ciudades atravesadas por la Estrada Real,  los caminos por los que viajaban el oro y los diamantes hasta llegar a Río de Janeiro en épocas de la extracción masiva de los minerales y hoy revalorizadas como atracción turística.

Al caminar por las calles empedradas y angostas de lo que fue la capital de Minas Gerais por casi 200 años, los ojos descubren entre los techos de las construcciones alguna de las 13 iglesias y ocho capillas de estilo barroco. Entre ellas se destacan la iglesia Nuestra Señora del Pilar, la primera de la ciudad y construida a fines del siglo XVII, época del auge del oro, y la iglesia de San Francisco de Asís.

Esta última, llamada “la joya de Minas”, se caracteriza por mostrar de lleno el estilo de Antonio Francisco Lisboa. Apodado “Aleijadihno”, en castellano “lisiadito”, por sufrir una enfermedad degenerativa, el artista, escultor y arquitecto es el principal exponente del estilo barroco de Minas Gerais. Sus trabajos se caracterizan por los rasgos de las figuras humanas, distintas a las de los artistas europeos y se pueden encontrar también en otras de las ciudades coloniales cercanas a Belo Horizonte, como Congonhas.

Al salir de esta iglesia el paso obligado es la Feria de Piedra Jabón, donde se concentran más de 70 artesanos que tallan el particular material con el mismo tipo de herramientas que se utilizan desde el siglo XVIII. Denominada así por su textura jabonosa y suave al tacto, la esteatita es además materia prima para esculturas y ornamentos de las iglesias del lugar.

Cerca de allí se puede experimentar también en carne propia lo que fue la principal actividad de la región, la minería: en la ciudad de Mariana se ubica la Mina da Passagem, una de las más grandes del mundo abiertas al público. Quien se anime a recorrer los 315 metros de camino en un carrito sobre rieles, que desciende 120 metros, podrá ver cómo se extrajo el oro de las profundidades y pasear por entre las columnas naturales de piedra que componen la estructura del lugar.

Además es posible sumergirse en las aguas de una laguna subterránea de 74 metros de profundidad y dos kilómetros de diámetro, donde se pueden ver puentes, escaleras, carros y estructuras de una parte inundada de la mina de la cual se extrajeron, según cifras oficiales, 35 toneladas de oro desde 1819 hasta 1985.

De vuelta en la actualidad y a 60 kilómetros de Belo Horizonte pero en sentido hacia San Pablo, en Brumadinho, el museo de arte contemporáneo y jardín botánico Inhotim muestra una cara totalmente distinta de la ciudad. Son 110 hectáreas abiertas al público donde palmeras, aráceas, bromelias y orquídeas comparten espacio con obras expuestas al aire libre.

Siguiendo los caminos entre los jardines diseñados bajo la línea del brasileño Roberto Burle Marx, aparecen como por sorpresa las galerías por donde pasaron obras de 100 artistas de 30 países. Entre ellos los argentinos Víctor Grippo y León Ferrari. También hay una instalación de Jorge Macchi llamada “Piscina”, en la que los visitantes pueden bañarse.

Recorrer los jardines permite además sumergirse en un extraño paseo en el que se pueden descubrir lagos internos con el agua de un llamativo verde brillante, gigantes esculturas en piedra y metal o autos escarabajo pintados de colores sobre un césped prolijamente cortado que convive con la naturaleza desbordada de la zona.

Bases del turismo“La hospitalidad, la gastronomía y el patrimonio cultural son las bases del turismo en Minas Gerais para los turistas argentinos. El estado tiene el 60% de todo el patrimonio histórico de Brasil, por lo que todo argentino que quiera conocer la historia de Brasil tiene que necesariamente venir a Minas Gerais”, aseguró el secretario de turismo del estado, Agustinho Patrus Filho, durante la presentación del vuelo directo de Aerolíneas Argentinas a Belo Horizonte.

Los vuelos de la aerolínea de bandera, que comenzaron a operar el 1 de junio, tienen frecuencia diaria y salen desde el  Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 21.55, para arribar al Aeropuerto Internacional Tancredo Neves de Belo Horizonte a las 1.05.

En tanto, desde Brasil los vuelos regresan a las 1.45 y aterrizan en Argentina a las 5.25.

Fuente: Télam.

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Modernidad. Edificios en torre y autopistas que cruzan la ciudad dan el aire de modernidad a la bella ciudad que se ofrece al turismo internacional.
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