Pese a la complejidad del conflicto en Siria y a la participación de casi todas las potencias mundiales y de Medio Oriente, Estados Unidos y Europa sostienen que la razón por la que la última negociación de paz fracasó son los bombardeos rusos contra zonas con población civil y dominadas por la oposición.
Por eso, el presidente estadounidense Barack Obama llamó por teléfono a su par ruso, Vladimir Putin, e "hizo hincapié en la importancia de que Rusia juegue ahora un papel constructivo mediante el cese de la campaña aérea contra las fuerzas de la oposición moderada en Siria".
Estados Unidos y Rusia negociaron en el marco de una conferencia de seguridad en Munich una nueva tregua para Siria. Sin embargo, la profundización de los bombardeos y los combates en el terreno y el pesimismo de todas las partes echan por tierra los esfuerzos diplomáticos.
Arabia Saudita, otro aliado de Washington y acérrimo enemigo de Damasco, informó que envió más aviones de combate a la base aérea turca de Incirlik para comenzar a participar de los bombardeos contra el EI en el norte de Siria.




