Durante el embarazo, el cuerpo de las mujeres suele experimentar distintos cambios. Entre ellos, se encuentran las modificaciones hormonales que se manifiestan, en mayor medida, a nivel cutáneo. Luego del parto, la piel puede quedar blanda y su coloración puede cambiar en las mejillas, frente, nariz y caras internas de los muslos. A su vez, las alteraciones de las fibras elásticas generan las temibles estrías, sello indudable de toda mujer que ha estado embarazada. Por otra parte, muchas madres suelen quedar con exceso de peso y flacidez.
Normalmente, muchas mujeres embarazadas suelen preocuparse por cómo lucirán sus cuerpos una vez que hayan nacido sus bebés. El descanso y la adaptación a los cambios corporales producidos por el nacimiento del infante son una de las claves.