Algunos caricaturistas, en particular los más expuestos, admitieron que la matanza de Charlie Hebdo les ha provocado terror, pero no quieren que les tiemble el pulso a la hora de las irreverencias.
La revista satírica francesa pagó caro el miércoles haber reproducido las caricaturas de Mahoma originalmente publicadas por un periódico danés y haber hecho de la burla a las religiones el sello de la casa.
El dibujante danés Kurt Westergaard, el autor de los chistes sobre el profeta del Islam que aparecieron en el diario danés Jyllands-Posten y causaron un incendio en Medio Oriente, reproducidos ayer por varios medios del mundo en homenaje a Charlie Hebdo, dijo que la matanza le ha causado mucho miedo.
“Yo también tengo miedo”, dijo, “pero tengo un sentimiento que me ayuda mucho y es la cólera. Me enfadé mucho, mucho, porque amenazaron mi vida y atacaron mi casa”
“El miedo por lo de ayer no desaparecerá en mucho tiempo. Por supuesto que habrá algún tipo de autocensura y esa es la peor censura, porque es invisible”, pero “tenemos que ser valientes y seguir con nuestras críticas”, sentenció Westergaard, quien ha sobrevivido a varias tentativas de asesinato.
El "11/S del humor" provocó muchos temoresLos homenajes se suceden en forma de dibujos. El que reproduce dos lápices en forma de Torres Gemelas a punto de ser derribadas por un avión, obra del holandés Ruben Oppenheimer, sintetiza el impacto de la matanza, una especie de 11/S del humor.
“Los malos han ganado”, sentenció el dibujante israelí Amos Biderman, “nos han ganado por goleada en la batalla por la libertad de expresión”. Además, escribió una columna en el diario Haaretz en la que se mostró muy pesimista sobre el futuro del humor gráfico.
“En Europa, están aterrorizados, en Estados Unidos también. No queda un dibujante o editor que se atreva con ellos”, sostuvo.
¿Peligro? Nada nuevo para el dibujante argelino Alí Dilem. Los asesinatos de periodistas o humoristas, los asesinatos en general, fueron moneda corriente en la Argelia de la guerra civil (2000-2008) y a Dilem le han pegado por todos los lados: ha sido objeto de un edicto religioso que pedía su muerte, pero también condenado por ofensas al jefe de Estado, Abdelaziz Buteflika.
Fuente: AP.



