Asia

Kawasaki se aventura a lo desconocido con una moto nunca vista de esa marca

La firma japonesa siempre se destacó por sus deportivos, pero ahora incursiona en un segmento utilitario con un nuevo modelo de una moto muy pequeña

La gente de Kawasaki sorprendió a muchos con la llegada de su Brusky, una pequeña moto de 125 cc con rueda alta diseñado para los mercados de Asia. Un vehículo simple, económico y muy funcional que muestra un movimiento poco usual en el catálogo de la conocida firma.

La casa japonesa sumó hace poco un nuevo integrante a su familia de productos, pero esta vez no se trata de una deportiva radical ni de una de esas innovaciones tecnológicas de gran escala que nos tiene acostumbrados. El protagonista es el Brusky, un scooter 125 de rueda alta pensado más para la movilidad urbana en países asiáticos como Filipinas. La novedad llamó la atención porque la marca no acostumbra a meterse en esta clase de vehículos utilitarios, menos aún en cilindradas tan bajas.

¿Qué tan novedoso es este nuevo modelo de la marca?

Aunque Kawasaki siempre fue reconocida por su espíritu avanzado, con máquinas icónicas como la H2 o sus más recientes desarrollos de modelos híbridos, su trayectoria en scooters urbanos es muy limitada. Esta aparición, por lo tanto, representa una señal bien interesante sobre el rumbo que la compañía podría tomar en el futuro cercano.

No es la primera vez que la marca verde coquetea con este segmento. Hace más de diez años presentó los J125 y J300, dos scooters de corte GT con los que intentó ampliar su alcance más allá de las motos de mayor cilindrada. Sin embargo, aquellas incursiones no alteraron de manera sustancial la esencia de la marca, que siempre se destacó por darle prioridad a modelos más complejos y enfocados en un público experimentado. Con el Brusky, en cambio, aborda un terreno mucho más básico, funcional y masivo.

brusky
Esta moto no recuerda a las icónicas Ninja de Kawasaki.

Esta moto no recuerda a las icónicas Ninja de Kawasaki.

La esencia del Brusky queda clara al ver sus características. Este es un scooter monocilíndrico de 125 cc que utiliza refrigeración por aire, entregando 9,52 CV a 7.500 rpm y un par máximo de 10 Nm a 6.000 rpm. Está equipado con un sistema de arranque eléctrico, aunque mantiene el clásico arranque de «patada», una característica muy valorada en mercados donde la sencillez mecánica es un punto a favor para cualquier moto.

Su transmisión es automática CVT y se apoya en una configuración de llantas de 14 pulgadas que refuerzan su enfoque utilitario y ciudadano. El conjunto de frenos combina un disco delantero de 220 mm y un tambor en la rueda trasera, mientras que la suspensión se resuelve con una horquilla telescópica en el frente y un monoshock en el brazo oscilante trasero.

Posicionamiento y precio del nuevo modelo

El Brusky es, sin duda, un modelo utilitario, muy lejano de las prestaciones y precios que se asocian al catálogo más reconocido de Kawasaki. La clave de su existencia está en el mercado donde se enfocaron: la marca no desarrolló este scooter pensando en Europa u otros mercados tradicionales, sino que lo apuntó directamente al sudeste asiático, donde está el verdadero volumen de ventas para esta clase de vehículos. Allí, los scooters de baja cilindrada dominan la movilidad diaria, y un producto confiable, con un diseño agradable y un precio competitivo puede alcanzar cifras de venta realmente importantes.

Detrás de este lanzamiento se esconde un dato crucial: el Brusky no nace de un desarrollo totalmente nuevo dentro de Kawasaki, sino que viene de la planta de Modenas en Malasia. Es, en el fondo, un Modenas Karisma 125S al que se le cambió el nombre. Esta estrategia no es inédita para la firma japonesa, que ya había usado fabricantes externos —como KYMCO en el caso de los J125 y J300— para producir modelos específicos de moto.

En Filipinas, por ejemplo, el nuevo modelo se comercializa por 77.000 pesos filipinos, que al cambio actual equivalen a poco más de 1.100 euros. Un valor muy contenido que refleja la intención de Kawasaki de competir en un segmento muy sensible al precio, donde cada detalle influye mucho en la decisión de compra de una moto.

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