Sin embargo, la ciclotimia de los usuarios, los variados y cambiantes gustos de cada época, además de erráticos equipamientos y motorizaciones de algunos autos, hicieron naufragar varios modelos que permanecerán (si no existiera esta breve reseña) en la oscuridad de los tiempos.
Pase y vea estos engendros, a los que más de un empresario automotriz preferiría olvidar.
Embed
Ford Edsel. Salió en los pujantes años 50, los clientes se quejaron de su baja potencia.
Embed
Maybach. Daimier-Chrysler lo revivieron en el 2.000 para tentar a los millonarios aburridos de las propuestas de Rolls-Royce y Bentley. Pero no resultó.
Embed
De Lorean DMC 12. Extravagancia total, la carrocería completa se fabricó en acero inoxidable SS304 y no necesitaba pintura. Ni con la ayuda de Volver al futuro pudo evitar el fracaso.
Embed
Volkswagen Hormiga. Raro y feo. Se creó en la filial mexicana de VW usando muchos componentes del Sedan (escarabajo). Se vendieron sólo 6.200 en todo el mundo.
Embed
Cadillac Fleetwood Brougham 8-6-4. bajo el capó magestuoso del Cadillac se encontraba un motor V8 dotado de inyección de combustible que prometía ahorro. Tampoco funcionó.
Embed
Jaguar x Type. El error fue hacer un producto premium para mercados masivos. Nunca estuvo a la altura de sus competidores como el Mercedes Benz clase C.
Embed
AMC Pacer. En los 70 su comercialización fue un éxito. Pero las motorizaciones tradicionales lo arruinaron. En los 80 se vendían muy pocos. Fue el auto freak usado por los protagonistas de la película Waynes World.
Embed
Yugo. Para muchos, el peor auto de la historia. Auto yugoslavo que tomó la simpleza de Fiat como modelo y se vendía sólo a U$S 5.000. Pero literalmente se desarmaba con su uso.
Embed
Chevrolet EV-1. Auto eléctrico. Su fracaso fue el costo: U$S 250.000.
Embed
Renault Avantime. Vehículo extraño que el consumidor nunca entendió. Se dejó de fabricar en 2003 a menos de un año de su lanzamiento.