Luis Rey García Villagrán, director del Centro de Dignificación Humana, denunció que los traficantes de personas están cobrando entre 10.000 y 15.000 dólares por llevar a los migrantes desde la frontera sur hasta el norte de México, con destino final en Estados Unidos.
“Los cárteles pelean la ruta del tráfico de personas. Por eso vemos enfrentamientos con la policía local y una guerra intestina por controlar este negocio millonario”, afirmó el activista. Según reportes, muchos migrantes son llevados desde el río Suchiate, que divide a México con Guatemala, hasta puntos estratégicos para cruzar ilegalmente hacia Estados Unidos.
Migración irregular: un negocio que crece entre la desesperación
Ghislayne Jiménez Moret, una psicóloga cubana que ahora trabaja en una empacadora en Tapachula, relató cómo tuvo que pagar 5.000 dólares para llegar desde Cuba hasta Nicaragua, y otros 5.000 para llegar a la frontera sur de México.
“En Cuba no hay frontera, así que viajamos hasta Nicaragua, y ahí los coyotes nos traen hasta acá. Todo se paga en dólares”, contó. Trabaja hasta 17 horas diarias para cubrir sus gastos básicos mientras espera poder avanzar hacia el norte.
Fredy Lozano, de Ecuador, también compartió su experiencia. Llegó hace un año a Tapachula y explicó que las autoridades migratorias le exigieron dinero en cada paso de su trayecto por no portar pasaporte ni visa. Actualmente limpia parabrisas mientras espera su documentación.
Un limbo legal para miles de migrantes en México
Las políticas migratorias de Trump, como la eliminación del parole humanitario y la suspensión de CBP One, dejaron a más de medio millón de migrantes en un limbo legal. Muchos de ellos, varados en el sur de México, enfrentan abusos, extorsiones y condiciones precarias mientras intentan cruzar hacia Estados Unidos.
Trump busca acelerar deportaciones y detenciones, una estrategia que agravó aún más la crisis migratoria en la región y transformó la ruta México–Estados Unidos en un camino lleno de violencia, incertidumbre y altos costos.




