Los alumnos de la secundaria Antonio Sarelli, de Maipú, disfrutan del recreo tranquilos y no están esperando a que toque el timbre para regresar a clases porque esta modalidad ya no corre en esa institución.
Cuando se cumple el tiempo de descanso, los chicos vuelven a las aulas sin alertas, lo mismo que hacen los estudiantes que cursan en la universidad.
Una medida que por ahora funciona y es muy saludable dado que elimina una contaminación sonora.
También podría decirse que los va preparando para la responsabilidad universitaria.



