Mendoza Jueves, 1 de febrero de 2018

Una cisterna sería el sótano que buscaban en el Próvolo

Concluyó el rastrillaje bajo tierra que Gendarmería realizó durante ocho días usando georradares y escáneres.

Escombros, piedras, caños de agua, raíces y una cisterna fue lo único que detectaron los escáneres y georradares bajo la superficie de las cuatro hectáreas que ocupa el predio del instituto Antonio Próvolo en Luján. Un equipo de Gendarmería Nacional, integrado por una decena de efectivos trabajó durante ocho días para descubrir algún elemento que aportara pruebas a la causa.

Se esperaba que apareciera una misteriosa caja que según el testimonio de una de las víctimas habría enterrado el jardinero a pedido del sacerdote Nicola Corradi. También restos óseos de un niño que habría muerto tras caerse de una pared medianera y finalmente, ubicar un sótano con fetos guardados en frascos, de adolescentes violadas que habrían sido obligadas a abortar.

El abogado querellante y defensor de las víctimas, Oscar Barrera, dijo que ninguno de estos objetos aparecieron tras el rastrillaje minucioso que se realizó con aparatos de última generación, aunque las características de la cisterna, podrían coincidir con el sótano. Se usaron ondas electromagnéticas que fueron realizando una "radiografía" de la masa de la tierra hasta una profundidad de 60 metros.

"No hemos encontrado elementos que sean objetos de la investigación, según surge verbalmente y de las tareas que se realizaron. Veremos si el informe que aún tiene que elaborar Gendarmería tiene algún descubrimiento que no conozcamos, pero por el momento, terminaron ya las excavaciones en los lugares que habían marcado anomalías", dijo Barrera.

Para el abogado que no se haya encontrado lo que buscaban no le resta en absoluto a la causa. "Podemos llegar a corroborar un testimonio con una cámara de máquinas subterránea que se halló, puesto que tiene las características de una habitación subterránea, que sería la definición de un sótano. No sabemos si la testigo se ha referido a ese lugar. No se puede descartar nada", indicó.

"Si la testigo vio que enterraban algo, es evidente que querían ocultar, pero también conservar. No se entierra una caja con elementos que se quieren esconder para destruirlo, sino para moverlo. Puede haber sido removido posteriormente y antes de la detención. De hecho se encontró una burbuja de aire", explicó el defensor de las víctimas.

Barrera, además, precisó que falta revelar unos rollos fotográficos, ver unos celuloides y el contenido de otros elementos secuestrados. "Tengo la certeza de que hay pruebas relevantes, prueba documental, el sistema de libros con actas volantes y otras pruebas suficientes para elevar la causa a juicio", manifestó.

En la causa que se investiga el abuso sexual a niños sordomudos hay 15 imputados, entre ellos, dos curas, dos monjas y once personas que formaban parte del personal de maestranza del establecimiento. Se espera que en mayo culmine la etapa de instrucción y se eleve la causa a juicio. Para esa época, vence el plazo de la fiscalía para concluir la investigación penal.

Juicio histórico

El debate, considerado uno de los más importantes en la historia judicial local, no será público, como el resto de los juicios, porque por tratarse de abusos sexuales, será de instancia privada. Podrán estar las víctimas y sus familiares, pero no la prensa ni el público. Seguramente el mundo entero estará atento a las definiciones que surjan.

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