El análisis corresponde al politólogo Rosendo Fraga, que estuvo en Mendoza. Sostuvo que hay que lograr que los cambios electorales no influyan en la economía.

Según Rosendo Fraga, "Mendoza avanzó más que la Nación en ordenar y achicar el gasto público"

Por UNO

"Mendoza avanzó mucho más que la Nación en achicar y ordenar el gasto público". Este concepto corresponde al analista político Rosendo Fraga, que ayer estuvo en Mendoza y habló de toda la realidad política y económica de Mendoza y del país.

Para Fraga, Mendoza aventaja a otras provincias y al Gobierno nacional en materia de ordenamiento del gasto público. "Eso es positivo y posiciona mejor al oficialismo provincial frente a las elecciones de octubre", destacó el politólogo.

"La situación de las provincias es muy dispar, y con relación al Gobierno nacional la estrategia es posponer para después de las elecciones todo lo que tenga relación con achicar el gasto. Y esto es lo que genera incertidumbre económica, porque depende de cómo salga la elección se podrían vislumbrar distintos escenarios".

"Mendoza ha conseguido una estrategia que le ha permitido dar pasos más concretos que el Gobierno nacional en este ordenamiento del gasto. Esto es importante porque ya no tiene tan atado el problema del gasto al resultado de las elecciones, como sí lo tiene el Gobierno nacional. Lo importante para generar confianza económica es que los cambios político electorales no influyan tanto sobre las decisiones económicas".

-Mendoza junto con otras provincias intenta avanzar en el cumplimiento de metas de racionalidad fiscal. ¿En esto también está atrasado el Gobierno nacional?

-El 1 de marzo de 2016 el Presidente convocó al arte del acuerdo: ese año se sancionaron 84 leyes, negociadas entre el oficialismo y la oposición, y un oficialismo que tiene sólo 15 de 72 senadores, sólo 91 de 257 diputados y sólo 5 de 24 gobernadores. Pero el 1 de marzo de este año el discurso del Presidente vino con otra idea, que es la polarización: llevamos cuatro meses de actividad en el Congreso y se sancionaron tres leyes. Acá me parece que hay un freno en la gestión a nivel nacional, que es resultado del año electoral. Esto implica también un año y medio sin directorio del Banco Central de la República Argentina; esto implica que no se designan jueces y hasta el Consejo de la Magistratura está frenado. Ha sido muy diferente el de-sempeño del Congreso el año pasado al de este año. Al estar todo frenado es muy difícil avanzar en un acuerdo nacional para asumir metas de responsabilidad fiscal. Es lógico que en los 45 días previos todo se polarice en torno de las elecciones, pero cuando durante todo un año pasa esto es malo. Esto hay que reflexionarlo, porque explica la lentitud con la que se resuelven los problemas.

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-¿Cree que el Gobierno nacional podrá cumplir con la meta inflacionaria que se ha propuesto para este año?

-Me parece que la meta inicial del 17% ya no se cumplirá, pero la meta del 21% sí podría cumplirse. El tema de la meta inflacionaria es muy importante en términos sociales, porque la inflación es el indicador que más directamente afecta al nivel de pobreza. Moderar la inflación no es solamente un problema macroeconómico, sino que es un problema social muy importante.

-¿Cuánto complicará la situación de Brasil a la Argentina? Todo lo que afecta a Brasil impacta directamente en Mendoza...

-Cuando Macri ganó la elección en diciembre de 2015 parecía que América Latina iba saliendo del populismo que había predominado en la primera década del siglo XXI. Hoy esa situación ha cambiado. Por eso cuando realmente se podrá medir si América Latina salió o no del populismo será el 2018. Habrá cuatro elecciones presidenciales en la región: en Chile (en noviembre), en Colombia (en mayo), en México (en agosto) y en Brasil (en octubre del año que viene). Si yo tomo Brasil y México, sólo esos dos países suman dos tercios de la región. Esas dos elecciones van a definir mucho, en ese contexto la elección nuestra tiene relevancia sobre todo si se tienen en cuenta la candidatura de Cristina. Yo creo que no se puede hacer una evaluación firme de Brasil mientras no haya elecciones. Es decir, tenemos un año y medio por delante con un Brasil que va a crecer muy poco.

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-¿Cree que el oficialismo nacional tiene una ventaja electoral al enfrentar a un justicialismo dividido?

-El peronismo siempre fue dividido. Si nos ponemos a ver hacia atrás, siempre fue así. Si repasamos las elecciones de medio mandato en 2013 eran Massa e Insaurralde, en 2009 eran De Narváez y Néstor Kirchner. En todas las últimas elecciones el peronismo siempre participó dividido. Yo casi diría que la división del peronismo es lo normal, lo anormal que es que vaya unido. Y en las provincias también pasa lo mismo. Es lógico que para el gobierno sea ventajosa una oposición dividida en tres. Pero hay que tener en cuenta otra cosa, el antikirchnerismo va dividido en tres, hay tres fuerzas disputando el espacio de confrontación con Cristina. Y quizá no le convenga tanto un antikirchnerismo dividido en tres.

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