Mendoza Viernes, 31 de agosto de 2018

Santa Rosa festejó el día de su santa patrona sin tormenta

Las calles de la villa cabecera se llenaron de puestos de comidas, ropa, juguetes y herramientas. La jornada estuvo gris.

En un jueves gris, destemplado, que preanunciaba una tormenta clásica que jamás llegó, Santa Rosa celebró el día de su santa patrona. La villa cabecera lució repleta de puestos y de gente, concurrencia que superó en cantidad a aquella que fue convocada por las actividades netamente religiosas.

Para los santarrosinos el día de su santa patrona es una de las pocas excusas que tienen para festejar. Ayer esto fue muy visible. Las calles de la villa se llenaron de puestos de comida, ropa, juguetes y hasta de herramientas. Y se llenaron de paseantes que alternaron las compras con la recreación. Los trabajadores municipales apenas disfrutaron de media jornada de asueto, ya que la administración actual decidió darles descanso a partir de las 13.

Para la intendenta Norma Trigo el día fue aprovechado para hacer alguna inauguración, ocasiones que no abundan en el departamento. En su pueblo, Las Catitas, cortó las cintas de un paseo céntrico.

Esta actividad coincidió con otras religiosas y el sacerdote Marcelo Castro prefirió seguir sin Trigo y los funcionarios municipales. Eso hizo que, con o sin intención, la división entre la convocatoria religiosa y la político-social quedara muy en evidencia.

Llamó la atención la ausencia de autoridades provinciales en la procesión. Es casi una tradición que en ella participe el gobernador de Mendoza de turno, pero Alfredo Cornejo estaba en Buenos Aires.

La Comuna montó un gran escenario sobre la Ruta Provincial 50, que tuvo una serie de números artísticos. Después, en las calles de la villa se acomodaron toda una diversidad de puestos, atendidos por gente que llegó de casi toda Mendoza.

Además, los comercios mantuvieron abiertas sus puertas, aprovechando la concurrencia, para tratar de hacer alguna diferencia.

Se hizo instalar algunos baños químicos, cuyo uso era libre, mientras para los que están detrás de la iglesia había que abonar $5.

El padre Marcelo Castro pateó el tablero de la historia y decidió hacer un cambio drástico. En lugar de celebrar la misa central dentro de la iglesia, hizo montar el altar al aire libre en el predio que está detrás del templo.

La procesión fue a las 16.30 y a continuación se realizó la misa.

El recuerdo de Castillo, el de La Salada

El 30 de agosto pero de hace 5 años llegaba a Santa Rosa La Salada, la controvertida feria de Jorge Castillo.

Esa vez los puestos de los feriantes porteños invadieron las calles del pueblo y la concurrencia superó por 10 a los habitantes del departamento.

Después de eso, vendrían cientos de polémicas, entre ellas las denuncias cruzadas entre Castillo y el intendente Sergio Salgado, que sería a la postre una de las causas que ahora le han significado una condena a 5 años de prisión.

Hasta el Sapo Pepe apareció en la feria

Esta vez los feriantes fueron mendocinos, aunque no santarrosinos. Habían algunos locales, pero eran los menos.

Muchos de los puestos eran de comidas y otros tantos de ropa, pero también había de juguetes y rezagos de Aduana.

Claro, estaban los clásicos de pororó y los de manzanas acarameladas, que todavía están en todas las ferias por más que jamás alguien haya comprado una. Si a Adán le hubieran ofrecido una, todavía viviríamos en el paraíso.

Y claro, no faltaron los vendedores de muñecos, de esos como el Sapo Pepe, un bicho de la televisión, que se encargan de recordar los vendedores de chucherías.