Del paisaje que se ve en los 179 kilómetros de la ruta 7 que hay entre la ciudad de Mendoza y el Arco de Desaguadero, el que más se modifica constantemente es el de los 4 kilómetros que se observan mientras se cruza la ciudad de San Martín, desde la autopista e incluso detrás de ella.
Barrios privados, barrios construidos con planes estatales, nuevas empresas, un enorme hipermercado, un campus universitario... Pero las obras de infraestructura, especialmente las calles de acceso y egreso de la ruta, son las mismas y la mayoría están muy dañadas y mal señalizadas.
Hay un problema. San Martín crece y la inversión privada es su vitamina, pero la obra pública no sigue ese ritmo y esa carencia hace que ese crecimiento se vea desordenado y, por momentos, hasta peligroso.
Antes
Lo mejor para analizar la problemática es recorrer la ruta 7 de oeste a este. Se puede delimitar la ciudad cabecera con la calle Míguez como límite oeste y Montecaseros como extremo opuesto.
Con la construcción de la doble vía, San Martín tuvo 5 puentes que la atravesaban y unían la ciudad con el norte, pero sólo en tres se realizaron bajadas y accesos: Míguez, avenida Eva Perón (ex Costa Canal Montecaseros), y Montecaseros. Los de Lavalle y Tropero Sosa habían quedado sólo para vincular los dos laterales del departamento.
Ahora
Con el tiempo, debido a que los autos igualmente utilizaban Lavalle y Tropero Sosa como salidas, en forma irregular, se improvisó asfaltarlos y sus salidas e ingresos quedaron poco seguros y mal señalizados, además de que la capa asfáltica se deterioró rápidamente y actualmente es una sucesión de baches.
También se generaron otras salidas de la ruta entre los puentes, también irregulares y peligrosas, especialmente sobre la mano que va al Oeste.
La calle Míguez es un tema aparte. De ruta 7 a ruta 50 está sin asfaltar, a pesar de que sería una de las mejores vías de conexión, incluso hacia Palmira y Junín. Y Míguez hacia el norte es peor aún. Se transformó en un basurero comunal y la calle, en realidad un carril, quedó reducida a una huella. Tan grave fue el problema que la Comuna, para evitar que se siga acumulando basura, decidió ponerle una tranquera y sólo pasan por allí los que deben acceder a las fincas cercanas.
Para colmo, la ciudad crece hacia Míguez. Allí hay loteos avanzados, la Municipalidad está construyendo las instalaciones definitivas del campus universitario e incluso hay un proyecto para que allí se construya una nueva terminal de ómnibus, aprovechando la cercanía con el Centro de Congresos y Exposiciones.
-"Un desastre". Este medio recorrió cada salida y les consultó a los automovilistas sobre su parecer. Bajando la ventanilla y antes de seguir su camino, la respuesta, breve, fue casi la misma: "Un desastre", refiriéndose al mal estado del asfalto, especialmente en Tropero Sosa.
-Apunten. Sin conocer jurisdicciones, los que decidieron apuntar sus críticas hacia alguien lo hicieron contra la Municipalidad.



