Mendoza Domingo, 9 de septiembre de 2018

"Recuperar la herramienta estatal es un camino para buscar soluciones"

Romero visitó Mnedoza para brindar una charla sobre Estado y democracia argentina

"Mirar las situaciones desde el final es una de las posibilidades que tenemos los historiadores y uno puede saber dónde fueron a parar las cosas".

Con esta frase Luis Alberto Romero, el conocido historiador y columnista de medios argentinos, resume un poco la tarea de la que se ocupa en el último tiempo: viajar por las provincias compartiendo su particular análisis de la historia argentina. Este aporte ayuda a entender quiénes somos, de dónde venimos y porqué estamos como estamos.

Romero visitó esta semana Mendoza invitado por el Instituto de Historia Americana y Argentina, a dictar un curso sobre "Estado y democracia en la Argentina contemporánea" y compartió una charla con Diario UNO.

Para Romero, Estado y gobierno no tienen el mismo peso en la actualidad del país: "El Estado es la institución y el instrumento de los gobiernos, la estructura que está antes, durante y después de los gobiernos. Se supone que una sociedad que quiere vivir más o menos normalmente tendría que tener un Estado fuerte en aquellas cosas en la que es imprescindible que lo sea".

-¿Qué aspectos no puede dejar de lado el Estado?

-La ley, por ejemplo, la institucionalidad y, luego, una administración ordenada.

-¿Esto sucede actualmente?

-En mi opinión, en Argentina, desde la década del '70, desde los militares y casi sin interrupción hasta nuestros días, ha habido una sistemática erosión y corrupción del Estado.

-¿Cuáles son los motivos principales que han provocado este debilitamiento del Estado?

-En parte por políticas del tipo de las privatizaciones, y en parte por desarmar las oficinas públicas que molestaban.

-¿Qué casos puntuales puede mencionar?

-El más emblemático es el del INDEC. Este instituto daba cifras que no coincidían con las que el Gobierno nacional quería difundir y entonces lo desarmaron. El INDEC es un instituto que siempre ha dado cifras creíbles, y las cifras creíbles son básicas para el Estado. No debe ser una decisión política de cuánto fue el índice de inflación, debe dar información creíble para que cada uno sepa después qué hacer con ella.

-¿En qué otras divisiones estatales se puso en evidencia esta situación?

-También se notó mucho en todas las oficinas de control: sindicaturas, entes reguladores, donde se colocó gente afín al gobierno, para que los funcionarios tuvieran libertad de acción. Esto empezó con los militares, porque nadie les iba a decir "esto no se puede hacer", luego con Menem y después con el gobierno kirchnerista. Creo que hay una especie de paralelo entre que los gobiernos se van haciendo cada vez más concentrados y se van apartando cada vez más de la institucionalidad, y para poder hacerlo tienen que desarmar más el Estado. La corrupción es un hecho organizado por el gobierno, a costa de la debilitación del Estado.

-¿Por qué cree que cuando se analizan las crisis económicas no se lo hace con una mirada más amplia, teniendo en cuenta la historia y no sólo los vaivenes del mercado?

-Analizar las crisis teniendo en cuenta sólo la economía es una especie de deformación profesional de los economistas, que remplazan la historia por las fórmulas, porque la economía es un hecho cultural. También es cierto que estamos en una época en la que las ideas no tienen mucha profundidad, por distintas razones. Los que arman un gobierno tienen la idea de que vienen a refundar algo, y les importa poco el pasado.

-Yo creo que los argentinos tenemos una especie de amnesia histórica.

-De todas maneras, piense que las miradas hacia el pasado son selectivas. En Argentina se tiene mucha memoria de hechos como la dictadura del '76, pero no miramos otros sucesos históricos.

-En una entrevista dijo que en Perú se preguntaban "¿cuándo se chingaron las cosas?", me gustaría preguntarle lo mismo sobre Argentina.

-Esta es una frase de Vargas Llosa, que no tiene una única respuesta. Creer que lo que sucede es culpa de alguien en particular. Si usted toma un grupo de gente de determinada edad, le va a decir "todo empezó con Perón", o "la culpa la tienen los militares" o "esto es producto del kirchnerismo". Esta es una idea muy simplista, porque la historia tiene muchos procesos interconectados y no hay nadie que pueda operar en todos ellos simultáneamente. Lo que hay que hacer es pensar en cosas más complejas que buscar un único responsable.

-De todas maneras, la pregunta nos sigue dando vueltas en la cabeza.

-Es así. Y una forma de responderla, a mi criterio, y siempre pensando en que la respuesta es parcial, es la década de los '70, que tiene dos etapas: la primera es la movilización política, que tiene mucha incidencia en el impacto de la violencia, y una segunda mitad dictatorial. Estas dos etapas comenzaron con el declive del Estado.

-¿Hay un camino para que el Estado se recupere?

-La base del Estado es la Constitución. Las leyes, y la idea de que la ley es lo que ordena al gobierno, la ley está primero y después viene el gobierno. Esta idea, que es de sentido común, tiene un peso bajo en Argentina. Si la ley ofrece algún problema para algo que se quiere hacer, se cambia la ley. Se la cambia para atrás, que es lo peor que se puede hacer. El Estado está sentado en una base de arena movediza en la cual se descree de la ley. Esto es todo un capítulo, por qué cayó tan bajo la ley.

-¿Y el otro capítulo?

-Un segundo capítulo es la administración y la gestión, cómo se manejan los problemas, del autoabastecimiento energético, por ejemplo. Hay que tener en cuenta en dónde hay que invertir, qué capital hace falta. Hay que saber cómo se hace y se requiere personal capacitado y con experiencia en el Estado. Hay que reconstruir las oficinas estatales, es muy importante.

-¿Por qué ningún gobierno nunca erradicó la pobreza en serio, aun habiendo posibilidades económicas para hacerlo?

-La pobreza tiene una fecha de comienzo, que fue la década del '70. A mediados de los '70 había muy pocos pobres y muy pocos desocupados; cifra normal, 6%. La conversión de la economía generó una cantidad de desempleo muy difícil de modificar, esos empleos no se recuperan, hay que pensar en otros. El tema del Estado aquí es decisivo. Por ejemplo, en cuanto a las fuerzas de seguridad, las zonas pobres están desprotegidas. Y si ven un policía se asustan porque saben que es aún peor. La educación es un problema parecido. El Estado se desinteresó de las escuelas, de la salud pública también y cada uno quedó librado a su suerte, el que tiene obra social recurre a ella y el que no, tiene los hospitales públicos, que son para los muy pobres. La presencia del Estado es indispensable para compensar estas situaciones. Por eso me parece que recuperar la herramienta estatal es un camino para buscar soluciones de fondo.