La Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza seguirá con las manos atadas hasta mediados de año para poder calcular el índice de precios o conocer cuánto cuesta la canasta básica de alimentos o qué sucede con el Producto Bruto Geográfico, ya que por ahora sólo sigue relevando datos para el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) sin poder procesarlos por sí misma. Esto se debe a que en el organismo nacional están en plena revisión de todos los procesos y métodos de validación de datos para recomponer la normalidad en las encuestas nacionales.
Más allá de la decisión política tomada por el Gobierno mendocino, en sintonía con el de la Nación, de volver a medir el índice de la inflación y su peso en relación a los ingresos familiares (cuánto se lleva del salario la canasta básica, qué línea de pobreza implica esto, etcétera), la tarea no será nada fácil porque hay que reestablecer las series de cada índice. Es decir: reconstruir bases confiables para comparar lo que sucede ahora con lo que pasaba antes en el marco de que los informes del INDEC fueron distorsionados por razones de índole político. De lo contrario, todos los datos económicos se "dispararán" al ser sincerados, perjudicando al gobierno del presidente Mauricio Macri.
Por esta razón, el titular de la DEIE, Facundo Biffi, volvió de Buenos Aires con las manos vacías respecto a qué directivas seguirán de ahora en más, entre las provincias y el INDEC. En este sentido, se mostró muy cauto en cuanto al tiempo en que serán retomadas las mediciones y más aún, en cuanto a qué será coordinado y qué no con el gobierno nacional.
"Recomponer las mediciones propias, no es sólo salir medir y ya. Hay que establecer una metodología, armar un cuerpo de relevadores, establecer una muestra a nivel local, algo que es muy engorroso. Y además, hacer una encuesta de gastos de los hogares, por ejemplo, cuánto se gasta del sueldo total en educación, salud, etcétera. Si lo hacemos solos, es más de seis meses lo que nos llevará volver a medir la inflación. Con un mecanismo de coordinación con el INDEC, salimos más rápido a medir porque ahorramos muchos pasos", explicó Biffi.
El funcionario estimó que deberá capacitar al personal para darle nuevas herramientas informáticas, o empezar a medir otros aspectos de la actividad económica, o nuevas realidades sociales.
Un punto no menor de la deformación de datos estadísticos, es que no está claro en cuánto perjudicaron la medición del Producto Bruto Geográfico, ya que este índice muestra el verdadero crecimiento de la actividad económica pero se nutre de las variaciones mensuales.
"De lo que significa DEIE, sólo funciona la Dirección de Estadísticas. En aquello referido a investigaciones económica no se hizo nada, todo eso hay que retomarlo", indicó Biffi.
Las urgencias no son pocas para la DEIE, ya que es necesario medir con certezas qué consecuencias negativas o positivas están produciendo las nuevas medidas económicas tomadas a nivel local, y/o nacional. Algo que por ahora, no es posible saber a ciencia cierta.
- Armado. Reestablecer las series de cada índice a medir para construir bases confiables es una de las tareas que está llevando adelante ahora la DEIE.
- Preparación. Facundo Biffi, titular de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia, admitió que se debe capacitar al personal con las nuevas herramientas informáticas.
- Expectativa La preocupación por comenzar con las mediciones es porque urge conocer qué consecuencias están generando las nuevas medidas económicas.
Los números mendocinos y los nacionales, y sus históricas diferencias
La polémica por la inflación se inició con Julio Cobos y persiguió desde entonces a los gobernadores de Mendoza.
En tiempos del gobernador radical, la DEIE siempre contradecía al INDEC mostrando mayores índices de inflación que aparejaban, cientos de protestas kirchneristas por la duplicidad de los datos, como si se trataran de dos países diferentes.
A la llegada de Celso Jaque, la por entonces directora, Patricia Giménez fue desplazada de su cargo por insistir en medir la inflación mendocina, como también otros parámetros productivos.
Jaque decidió no contradecir al gobierno kirchnerista, y dejó en manos del cuestionado INDEC la producción del índice, en base a una cantidad de precios relevados en los puntos elegidos por Nación, pero sin saber bajo qué métodos serían procesados como estadísticas para Mendoza. Más tarde, en mayo de 2008, directamente el INDEC dejó de publicar los números para la provincia.
Hasta que en 2011 hubo un intento del entonces ministro de la producción Raúl Mercau por restituir las estadísticas, con la publicación del IPC en base a una canasta propia de productos, que reflejaran más de cerca la realidad local, y con la ayuda de la Universidad Nacional de Cuyo. Pero, como la evidencia era más pesada que los manejos políticos de los datos, los chispazos no tardaron en llegar ya que el nuevo índice mostraba niveles de inflación muy superiores a los nacionales.
Francisco Pérez, a pocos meses de asumir, anunciaba en mayo de 2012 que se dejaría de medir nuevamente el índice de precios en Mendoza.
Además, se dejó de medir la pobreza, lo que hizo invisible el crecimiento de muchos procesos de vulnerabilidad social, desplazó la confiabilidad sobre los datos de crecimiento económico, infló negativamente las expectativas de los empresarios que podían o querían invertir y perjudicó el proceso de negociaciones salariales, entre alguno de las consecuencias más evidentes.


