Seguramente, si tuviéramos que ubicarlo en un mapa, dudaríamos dónde señalarlo. Sin embargo, su nombre está desde hace rato asociado a noticias internacionales por logros de primer nivel en índices de educación e iniciativas ambientales, entre otros aspectos. En política, empieza a colarse en algunos discursos como estrategia para mostrar qué modelos miran y los ciudadanos lo replican en frases del tipo: "Deberíamos ser como Finlandia".Hasta ese país situado al noreste de Europa, viajó una mendocina hace más de seis años, siguiendo a la persona de quien se había enamorado. La experiencia no sólo fue buena para ella, sino que terminó alentando a su hermana y a sus padres para que se mudaran desde Luján a más de 13.000 kilómetros.Diario UNO accedió a la historia de los Festino Panella, que cuentan cómo es vivir en un país modelo. Emilce (34) tenía 27 años cuando encontró, en Playa del Carmen, no sólo la oportunidad de trabajar, sino que se enamoró del finlandés Kari Kopra (31), que estaba de vacaciones en México. La relación se mantuvo a distancia y ante la necesidad de buscar un nuevo trabajo, aprovechó el ofrecimiento de él le hizo para que lo hiciera directamente en Tampere.
A los 3 años de aquella decisión, ya se había casado, había nacido su primer hijo, Valentino (4), y había ingresado a estudiar en la universidad International Business. Hoy prepara su tesis mientras cuida a su segundo hijo, Sebastián, de 8 meses. "Un día, en el almuerzo, Ailín nos dijo que terminaba y que se iba. Pensamos que a hacer un curso a Estados Unidos o a otro lado. Pero nos dijo: "Me voy a Finlandia con mi hermana. ¿Ustedes qué van a hacer?", y nosotros nos miramos y dijimos: 'Y... nos vamos también. Aquello fue en marzo y en julio ya estábamos acá", relata Lilina Panella (63), acerca del momento en el que decidieron acompañar a su segunda hija, que recién se recibía de arquitecta, a seguir la ruta que había tomado su hermana mayor."Dijimos que íbamos a probar unos meses, pero nos adaptamos demasiado bien y demasiado rápido", contó José Luis Festino (65), que en Mendoza estuvo durante varias décadas al frente de un negocio familiar de frenos y embragues, y que hoy se jubiló en Finlandia y como hobby arma autos y motos. Su mujer es docente jubilada y diseñadora industrial.
Todos coinciden en que las principales dificultades para adaptarse fueron el frío -que es cruento la mayor parte del año- y el idioma, ya que el finés es muy distinto al español. Pero aprovecharon que el mismo Estado busca que los extranjeros lo aprendan rápidamente para superar esa limitación. "Cuando pedís la residencia, tenés obligatoriamente que pasar por la Oficina de Empleo. El Plan de Integración es de tres años y el estudio del idioma es casi obligatorio y full time", detalló Emilce Kopra -allá pasó a llevar el apellido de su marido-, acerca del programa nacional al que pudieron acceder por contar con pasaportes italianos. A través del mismo, se los solventa económicamente por ese lapso. "Pero si faltás más de 4 veces y sin justificativo, te dan de baja. Acá te dan, pero te exigen que cumplás. Les interesa que te integrés, pero defienden mucho lo suyo", comentó Liliana. De lo que dicen, se desprenden actitudes y hábitos con los que ya están familiarizados, pero que los sorprendieron apenas se mudaron.Que si tirás un papel en la calle, viene alguien que te toca el hombro y te lo da para que lo tirés donde corresponde; que salen a pasear a sus perros con correas y que los chicos andan en bicis usando casco, aunque lo hagan en el patio de sus casas, son algunos de los ejemplos que citaron. También, que las botellas de plástico se devuelven para que se reciclen y que el transporte es sumamente puntual.
Además mencionaron otras acciones "raras" para los argentinos en cuestiones cruciales como salud, seguridad y preservación del ambiente. "Al principio me impactaba no tener rejas. Necesitaba algo para respaldarme. Que no se me escaparan ni mi hijo ni mis cosas", aseguró Emilce, que perdió tres veces la billetera y que siempre la recuperó intacta. Los mendocinos describen que los niños salen a jugar solos, como cuando caminan hacia la escuela, a pesar de que a veces atraviesan bosques."La salud es muy organizada y buena. Primero te atienden enfermeras, después un clínico, que recién ahí te deriva a un especialista. Nadie hace lo de otro. Y es gratis", contó sobre la atención médica, Ailín (29), que trabaja en un estudio de arquitectura."Es la primera vez que me pagan lo que corresponde por mi carrera", dijo y contó que los sueldos están delimitados según trayectoria y que nadie puede pagar menos. Ella también hizo pareja con un finlandés (Iiro), con quien tuvo hace dos meses a Emma. Con respecto a las licencias por maternidad, se toman obligatoriamente un mes antes y tres después del nacimiento, y pueden tomar 6 meses más, que pueden cederse o alternarse con el papá.
Familias iberoamericanas y finlandesas en el evento infantil multicultural más grande del paísCréditos: Kolibrí/Espoo Kirjasto
"Algo que también me sorprendió es que cuando buscaba alquiler, me dieron la llave para que fuera a conocer sola las viviendas o que las multas y los impuestos dependen de lo que uno gana", agregó la Festino más joven.Esta familia opina que lograron entender que todo funciona de ese modo porque la gente está formada así. "No todo lo que funciona acá funcionaría allá, ni lo que funciona allá podría funcionar acá", dicen y resaltan que hay muchas costumbres argentinas que extrañan, sobre todo las referidas a la cordialidad, como el saludo, o lo meramente afectuoso. "Los besos y abrazos acá no existen", expresan.Más allá de asegurar que la idea es quedarse en Tampere, los mayores confiesan que es imposible no estar pendiente de los afectos en Mendoza y que siguen atentos a la realidad de Argentina a través de noticieros. "Nos interesa mucho porque queremos que el país ande bien y salga adelante", asegura José Luis.El modelo educativo, de lo mejorEs el modelo educativo finlandés el que se toma como ejemplo mundial. Es que desde 2000 encabezan los resultados de las pruebas internacionales PISA. Se trata de un sistema público y gratuito, donde no priman el rigor ni la competencia, sino la colaboración, la creatividad, la igualdad de oportunidades y la formación de los educadores.
Emilce lo conoció a través de la escolaridad de su hijastra Krista (10). "Los padres casi no van a la escuela. Con aplicaciones, los docentes mandan mensajes de cómo se van comportando o lo que tienen que estudiar. Al principio, me sorprendió que no fuera la semana completa o que fuera apenas tres horas", dice y que, en general, buscan que los niños jueguen, que sean más libres e independientes. "Después eligen qué estudiar, cursan lo básico de cada materia y eligen lo que más les interesa. Y mi hijo tiene derecho a no perder el idioma materno y lo puede estudiar aparte", describió Kopra, que hoy es embajadora de Tampere, ya que lo promociona. "La docencia es una de las profesiones mejores pagas. Pero pueden dar clases los mejores promedios de las facultades", contó Liliana.


