Ya lucen 200 banderas en los mástiles de la Huella de la Patria con nombres de vecinos e instituciones

Fue emotivo el reencuentro con el espíritu sanmartiniano

Por UNO

A veces tarda, pero llega. Debieron pasar miles de amaneceres antes, casi tantos como los de 200 años. Pero finalmente el deseo del General se ha cumplido. Su espíritu ha regresado, si es que alguna vez se fue. Don José Francisco de San Martín y Matorras podrá ahora darse por bien pagado. Los que hoy habitan su chacra, sus herederos del territorio, lo han traído de vuelta.

Este martes, después de un día agobiante y cuando la fresca del crepúsculo comenzaba a presagiar alivio, el departamento más importante del Este mendocino tuvo su festejo. Doscientos años de historia lo justifican.

Cuando el sol comenzaba a subrayar los perfiles de la cordillera, aquella que fue camino y no obstáculo para el Libertador, sonaron cañonazos de salva y 200 banderas, 200 plazas de vecinos mendocinos e instituciones, quedaron al descubierto en la Huella de la Patria. Ese momento ya es parte de la nueva historia de los siguientes dos siglos.

Como aporte a la comunidad y como parte de ella, también están allí ahora los nombres de Diario UNO y Grupo América, Canal 7 y radio Nihuil.

Pero más allá del conjunto del festejo, el momento más emocionante, el culminante, fue la llegada a su tierra elegida del espíritu del General, de la llama votiva. Antes se inauguraron los mástiles con las banderas de las tierras liberadas, del monumento a los 200 años construido con 8.000 llaves de 8.000 puertas sanmartinianas, la histórica Plaza del Olivo y su pabellón nacional y el del Ejército de los Andes...

Ya está en casa, en aquella que eligió para pasar sus mejores días y no pudo. Aquella que había elegido para su descanso. Su pueblo le ha cumplido su deseo. Le ha devuelto apenas un poco de todo lo que ha dado: la vida y la Patria.

Por el Camino Real

En la mañana del domingo un batallón de sanmartinianos, como 100, llegaron a Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre, que también supo llamarse Ciudad de la Trinidad. Llegaron bien montados, en un colectivo y en una yunta de camionetas.

Cumpliendo las formalidades del protocolo, se presentaron primero en el Ministerio de Educación de la urbe y luego se dirigieron a su objetivo: la Catedral Metropolitana.

Allí se acercaron al mausoleo. Leyeron en el mármol: "Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador".

Después, previo a las palabras del sacerdote, de la legisladora Cristina Pérez y el concejal Omar Abdo, se completó la búsqueda: el fuego, sin atender la lluvia que arreciaba y luego, a andar. Más de 1.000 kilómetros, como unas 300 leguas por el Camino Real, el mismo que recorrió el General como una decena de veces y que ahora es sólo un viaje más, el de regreso, con la escolta de seis de sus granaderos y 100 de sus vecinos.

Las postas históricas se recrearon

La primera posta fue la histórica de San Antonio de Areco. Lo mejor del recorrido fue, sin duda, que los festejos mendocinos se replicaron en cada descanso.

Los pagos de Areco, que fue remanso tantas veces para el Libertador y punto de encuentro de Juan Manuel de Rosas y Facundo Quiroga imaginando una Constitución Federal, recibieron el espíritu del Libertador con un terreno empantanado por la lluvia, pero que no impidió el festejo de su paso. Caía la tarde ya y fue momento para el descanso de la comitiva en la Posta de Morales. Claro que hubo guitarreada y asado, porque si no, no hubiera sido Areco.

Las postas existían en cada poblado. Eran simples ranchos en su mayoría construidos con techo de paja y paredes de adobe. Allí era donde, con un "alto en la huella", se reabastecían los caballos y viajeros para continuar el camino.

Para encerrar caballos se construía próximo al rancho un corral con estacas clavadas en la tierra, corrales de palo a pique.

Ya en comenzaron a andar las galeras por el camino real. Eran esperadas con ansiedad correspondencia, periódicos y otras cuestiones. Estaban a cargo del "maestro de Postas".

La segunda parada, ya en la noche del lunes, fue en la cordobesa Achiras, en la Posta los Nogales. Desde 1807 ese lugar pertenece a la misma familia y hay documentos que certifican que el General pasó por allí 9 veces. Ahora 10. La primera vez fue el 1 de setiembre de 1814. Hay allí "un vale firmado de puño y letra por San Martín, que dice que se llevó 4 caballos y el dueño de la posta luego fue a cobrar a Buenos Aires", contó un historiador local. Claro que allí tuvo también que haber fiesta y una gran concurrencia de la población local. "Fue realmente emocionante ver la enorme pasión que ha generado en los pueblos el paso de la Llama Votiva por esos sitios", contó el historiador sanmartiniano Alejandro Ravazzani.

La siguiente posta fue en la puntana Juana Koslay, localidad del departamento Juan Martín de Pueyrredón, en San Luis, a unos 9 kilómetros de la capital.

Allí, además de la posta, funcionó la llamada Chacra de Osorio, un campamento de reclutamiento destinado a preparar granaderos a la orden del General José de San Martín, para su ejército libertador. Eso ya fue ayer a la mañana.

Luego vino el último tramo, ya todo en territorio mendocino. La tropa y la llama pararon en La Paz, en Santa Rosa y en Junín, siguiendo la ruta que hacía el Libertador.

Luego, ya casi cayendo el sol, la llama llegó a San Martín. Ahora ya arde eterna en su chacra, en el Museo Las Bóvedas. El resto de la historia merecerá ser contada con calma, con tiempo.

Ya no hay apuro. El General ha vuelto.

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Horacio Rodríguez / Diario UNO.
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Horacio Rodríguez / Diario UNO.
Horacio Rodríguez / Diario UNO.
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Horacio Rodríguez / Diario UNO.
Horacio Rodríguez / Diario UNO.
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Jorge Omar Giménez, intendente de San Martín
Jorge Omar Giménez, intendente de San Martín
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Luis María Casero en el mástil del Grupo América. Lo acompaña su esposa Susana.  
Luis María Casero en el mástil del Grupo América. Lo acompaña su esposa Susana.  
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El monumento del bicentenario. La escultura  es descubierta por el intendente Jorge Giménez, junto a los jefes comunales de Junín, Mario Abed y de Tunuyán, Martín Aveiro y otras autoridades.  
El monumento del bicentenario. La escultura  es descubierta por el intendente Jorge Giménez, junto a los jefes comunales de Junín, Mario Abed y de Tunuyán, Martín Aveiro y otras autoridades.