En los últimos meses, la cantidad de venezolanos que llegan a Mendoza en busca de una mejor vida ha ido aumentando al punto tal que representan el 35% de los extranjeros que pisan la provincia. Algunos consiguen trabajo, pero otros se ven obligados a vivir de la caridad.
Entre estos últimos se encuentra Atahualpa Álvarez, un joven venezolano que llegó a Mendoza hace ocho meses.
El hombre contó que a medida que pasan las semanas, la situación se le va poniendo más "ruda". Llegó con su pequeña hija y su mujer. Los tres duermen en la plaza, se van turnando para quedarse despiertos y hacer guardia, mientras el otro descansa.
"No se encuentra trabajo. Te dicen que vuelvas otro día o que después te llaman", detalló en radio Nihuil, mientras esperaba comida en la iglesia Santiago Apóstol.
"Pocos te dan ayuda. Nosotros vamos a la iglesia y el cura nos da comida, leche, pañales...", agregó.
En la Parroquia Santiago apóstol, cada vez reciben más y más gente en situación de calle que no tiene trabajo, comida ni elementos con los que higienizarse.
El cura a cargo, Marcelo De Benedecttis, contó a radio Nihuil que por estar en un punto céntrico reciben gente de todos lados y de todas las edades. Detalló que a lo largo del último año ha notado un gran crecimiento en la pobreza, ya que la inflación deja a más gente al margen.
"Gracias a la ayuda de los fieles podemos cubrir las necesidades básicas de comida, vestimenta e higiene personal y del hogar", dijo.
Miles de extranjeros llegan a la provincia
El titular de la delegación provincial de Migraciones, Pablo Narváez, explicó que hasta finales de noviembre se registraron 5.500 radicaciones en Mendoza y se espera que a fin de año se ronde las 6.000.
De ese porcentaje, en un 35% son ciudadanos bolivianos, un 35% venezolanos y el 30% restante de otras nacionalidades de países limítrofes y extra MERCOSUR.
Hasta finales de noviembre los extranjeros de Venezuela y de Bolivia eran alrededor de 4000 personas. Sin embargo, el funcionario resaltó que esto no quiere decir que efectivamente se queden en Mendoza. De hecho, la principal razón que responde a estos números es que en Buenos Aires los trámites están muy demorados, mientras que en la provincia hay "más orden" y turnos disponibles.
Explicó que los ciudadanos bolivianos siempre fueron los que se radicaban en Mendoza, en mayor número. Sin embargo, en el último año y medio se empezó a revertir esta tendencia y actualmente se equipararon en cifras junto con los venezolanos, que llegan prácticamente "con lo puesto".
Narváez manifestó que las expectativas con las que arriban son las de tener una mejor calidad de vida. Sin embargo, no siempre les va bien y terminan en la calle o pidiendo ayuda en una iglesia. Por ello, realizan un trabajo coordinado con la "Casa del Migrante".
"Ahí se le da refugio y alimento apenas llegan. Luego en conjunto buscamos encontrarle solución a su situación laboral, pero no tenemos cifras", relató.
Desde Migraciones recordaron que están cambiando del sistema papel al sistema digital, por lo que de esa manera podrán tener datos de profesión y trabajo para redirigirlos a los lugares en donde puedan conseguir un puesto laboral.



