Mendoza Miércoles, 30 de mayo de 2018

Cornejo aumenta su influencia en la Suprema Corte

Es un clásico inflar el buche con cierta indignación en ámbitos políticos y judiciales para declamar la sagrada pulcritud apolítica que deberían tener los nominados a ser miembros de la Suprema Corte de Justicia. No obstante, el argumento es una quimera que nadie cumple desde la vuelta de la democracia. Alfredo Cornejo no es la excepción.

La nominación del ministro Dalmiro Garay para entrar al máximo tribunal de Mendoza ratifica esa práctica.

Basta recordar que el histórico ministro de la Corte Pedro Llorente fue antes senador radical, nominado por el ex gobernador de la UCR Felipe Llaver, quien renovó a toda la Corte en la década del '80, colocando también al actual presidente, Jorge Nanclares. Llaver eligió radicales o candidatos cercanos a su gobierno y a su entorno.

El gobernador Alfredo Cornejo y Pedro Llorente.
El gobernador Alfredo Cornejo y Pedro Llorente.

El ex gobernador José Octavio Bordón también tuvo la oportunidad y puso en la Corte a su ministro de Gobierno, Alfredo Porras, quien hoy es juez de la Cámara Federal de Apelaciones.

Arturo Lafalla nominó al peronista Carlos Böhm, padre del actual senador justicialista Luis Böhm. Y el supremo Mario Adaro era ministro de Gobierno cuando lo propuso el ex gobernador Celso Jaque.

Alejandro Pérez Hualde, quien dejará el puesto que ocuparía Garay, era afiliado radical cuando Julio Cobos lo impulsó para la Corte.

Pérez Hualde.
Pérez Hualde.

El gobernador Cornejo no juega a la política, la hace. Con Garay aumentará su influencia en la Corte y se garantizará tres de los siete supremos en sintonía con su gestión. Si consigue ampliar la Corte a nueve, sumará dos y entonces tendrá mayoría propia.

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