Después de diversas instancias de diálogo y de reiteradas negativas por parte de la UNCuyo con respecto a los actos de colación de los colegios secundarios, hubo padres y alumnos que no se dieron por vencidos.
Los alumnos del Martín Zapata también organizaron su propia colación
Así ocurrió en primer lugar, con los chicos del CUC, y luego les siguieron los alumnos del Martín Zapata.
Érica Coronel, mamá de una alumna de la escuela, dialogó con Diario UNO y contó como se organizaron y donde llevaron adelante el acto.
Un acto a pulmón
Los padres de los 240 alumnos que realizarían su colación este año del Martín Zapata agotaron todas las instancias de diálogo, no solo con la escuela, sino con las autoridades de la UNCuyo. En todas las reuniones, y a pesar de que los actos de colación están permitidos por decreto del gobernador Rodolfo Suarez, siempre hubo una respuesta negativa.
Ese lugar fue el auditorio Alameda, situado en calle San Martín al 2300, de la Ciudad. La madre relató que la organización de la colación fue en tiempo récord: apenas diez días tuvieron para dejar todo listo.
Otra de las grandes dificultades para organizar la colación de los chicos del Martín Zapata fue que, cuando pidieron que la escuela les entregara los diplomas para dárselos a los chicos, en la Institución les dijeron que no llegarían en los próximos meses, que había que esperar.
Entonces los padres decidieron hacerles a los alumnos sus propios diplomas, que les entregaron el día de la colación.
El acto de colación se realizó el 30 de diciembre, a las 8.30 de la mañana y participaron 125 de 6 de los 8 cursos que egresaban.
Estos profesores fueron elegidos por los propios alumnos del Martín Zapata. Los chicos eligieron a los profesores que siempre los habían acompañado.
En cuanto al protocolo sanitario, según manifestó Érica, se cumplió y además, se tuvo la precaución de hacer firmar a cada participante una declaración jurada, en donde constaban sus datos por cualquier inconveniente que pudiese ocurrir.
Un sentimiento de angustia
Érica habló en representación de los padres que armaron la movida para que los chicos no se quedaran sin su acto de colación.
la madre agregó también que creen que la colación de los alumnos podría haber hecho perfectamente en el patio de la escuela, respetando el distanciamiento social correspondiente. Pero, como dijo antes, no hubo lugar para un acuerdo.
Una cena de egresados particular
Los padres no quisieron que los chicos se perdieran ninguno de los tradicionales rituales de la finalización de clases.
Desde La Casa del Fundador -lugar donde se realizaría el evento- les ofrecieron devolver el dinero o realizar la fiesta el año que viene. Sin embargo, los alumnos no aceptaron porque ya comienzan su actividad universitaria y no estaban seguros de poder concretarla.
Pero cuando se autorizaron los eventos de hasta 250 personas, los administradores del salón les ofrecieron realizar la fiesta en una finca, al aire libre y solo para ellos. Así se concretó la cena, el 23 de diciembre y en un horario algo particular: de 18 a 0.30, pero los jóvenes estuvieron felices de poder realizarla.




