Abuso sexual a chicos hipoacúsicos

Próvolo: habrá megajuicio contra 2 monjas, 5 directivas y hasta la cocinera en el 2020

La audiencia de presentación de pruebas para el segundo megajuicio por abusos sexuales en el Instituto Próvolo debió hacerse este martes a las 8.30 en los tribunales, pero fue suspendida y reprogramada para el martes 4 de febrero de 2020.

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¿Motivo? El defensor oficial Víctor Banco está de licencia por una cirugía programada. Sin embargo, la postergación vino como anillo al dedo porque todos los protagonistas del proceso ya tienen prácticamente acordado que todas las acusaciones sean tratadas en un juicio oral único y no en dos o tres, como se preveía inicialmente.

El objetivo del juez técnico Horacio Cadile, de los fiscales Gustavo Stroppiana -Delitos contra la Integridad Sexual- y de los representantes legales de las víctimas y de las 9 mujeres imputadas, es no revictimizar a los denunciantes y testigos porque muchos ya pasaron por los tribunales durante el primer debate que terminó con la condena a dos curas y a un jardinero a 45, 42 y 18 años de cárcel.

Participarán entre 15 y 20 abogados

También se evitará reproducir dos y hasta tres veces los testimonios grabados en Cámara Gesell y convocar repetidamente a los peritos y demás especialistas, cuando hacerlo de una sola vez y para todos será más provechoso y menos impactante para la salud.

Cuando el martes 4 de febrero Cadile abra la audiencia preliminar, las partes definirán qué causas y qué pruebas serán llevadas a debate.

En el banquillo

Las imputadas son las monjas Kumiko Kosaka y Asunción Martínez; la responsable legal del Próvolo Graciela Pascual y las directoras Gladis Pinacca, Cristina Leguiza, Valesca Quintana y Laura Gaetan.

La psicóloga Cecilia Raffo y la cocinera Noemí Paz completan el lote de acusadas.

Todas están involucradas en delitos de acción u omisión, es decir por haber cometido abusos o por no haberlos evitado.

La religiosa de ascendencia japonesa es la única acusada que está detenida, en este caso con prisión domiciliaria y tobillera electrónica. Todas las demás están libres.

La última en acceder a esa condición es Pascual, quien estuvo detenida en Agua de las Avispas y después con domiciliaria.